Lo Que Pensamos De Los Demas
Salir a las calles es una aventura sensorial; no es necesario ser un gran observador, para darse cuenta de la diversidad de caracteres que pueblan nuestras calles, pero el asunto interesante es como vemos a los demás, y como los demás nos ven a nosotros. Solemos juzgar a los otros por su apariencia, por lo que dicen o por lo que tienen, o quizás por lo que no tienen; aunque el hecho real e indisoluble es que lo que pensamos de los demás, esta íntimamente ligado a lo que pensamos de nosotros mismos: Tomemos el caso de una mujer obesa, y al tiempo acomplejada por su sobrepeso. ¿Cómo creen ustedes que ella se ve a si misma? : Es difícil saberlo, pero al leer cifras que hablan sobre el incremento de la obesidad, se sienten secretamente satisfechas, y llegan a pensar maliciosamente: “oh, cada vez hay mas como yo”; o al ver a una mas gorda la miran de arriba abajo, y si tienen a alguien al lado comentan: “no se como una persona puede llegar a ese estado, por lo menos yo tengo forma y me visto bien”. Pero aun mas patética es la posición del intelectual, que se cree poseedor de un coeficiente superior al promedio y mira a los demás por encima del hombro, al tiempo que les ve como a primates protagonistas de, ”La Evolución de las Especies”, en sus primeros capítulos, o del Reality Show: “Vida de Monos”, del Animal Planet.
Cuando caminamos por las calles siempre estamos haciendo juicios de los demás, si estamos acompañados, quizás los exteriorizamos, y si estamos solos los procesamos internamente; cuando vemos a una mujer atractiva con ropa provocativa, inmediatamente pensamos que es fácil y que es una fiera en la cama, quizás es cierto, pero puede no serlo. Podría ser mas sencillo que todos usáramos un scanner de conducta humana, de esta forma no tendríamos que perder el tiempo haciendo juicios, ya que tendríamos una lectura exacta, incluso con las variables conductuales en diferentes tipos de situaciones, pero eso no existe, y mejor que siga siendo así.
Lo realmente importante seria flexibilizar nuestros patrones, me refiero a los que empleamos para hacer nuestros juicios; por ejemplo: Entramos a un bar, y vemos a una mujer sola en la barra, de inmediato pensamos, “ella necesita un hombre, es obvio que lo esta buscando”, esta es una apreciación aventurada, pues quizás su novio esta en el baño, o esta sola bebiéndose una pena, o peor aun es lesbiana, y esta en espera de su compañera. No podemos pensar de manera lineal, tenemos que abrir un abanico de posibilidades para reducir el riesgo de equivocarnos; no piensen que estoy escribiendo un texto de autoayuda, ni sigan mis concejos, pues no se si son buenos, al contrario podrían ser una mala influencia.
Los hombres solemos juzgar a nuestros congéneres desde nuestras carencias, cuando vemos a alguien que ha tenido éxito, decimos: “Bah… todo se lo pusieron fácil, o, que lo obtuvo ilícitamente, sin embargo, inconcientemente le juzgamos así, porque quizás carecemos de los atributos que le proporcionaron el éxito; esa es una forma egoísta de pensar, siendo gentiles, deberíamos pensar así: “voy a usar todo mi potencial, para tener éxito como el”, pero afortunadamente somos imperfectos, y no pensamos así; ese ultimo comentario no lo tomen en cuenta, es mas bien una forma de justificar la deformación de los valores, pero en esta ultima sentencia quizás estoy justificándome o expresando una culpa que no existe; bueno, mejor dejarnos de decir y desdecir; lo mejor es seguir equivocándonos o acertando cuando juzgamos a los demás, y como concejo final les digo a manera de ejemplo: si ven a un hombre que camina por el pasillo de un hospital, ataviado con una bata blanca, no pensemos solo que puede ser un medico, pensemos también, que podría ser un científico loco que comercializa con órganos humanos, o también que puede ser un maniático sexual, al que le gustan las mujeres con enfermedades terminales, y para acercarse a ellas se disfraza de medico.©
Cuando caminamos por las calles siempre estamos haciendo juicios de los demás, si estamos acompañados, quizás los exteriorizamos, y si estamos solos los procesamos internamente; cuando vemos a una mujer atractiva con ropa provocativa, inmediatamente pensamos que es fácil y que es una fiera en la cama, quizás es cierto, pero puede no serlo. Podría ser mas sencillo que todos usáramos un scanner de conducta humana, de esta forma no tendríamos que perder el tiempo haciendo juicios, ya que tendríamos una lectura exacta, incluso con las variables conductuales en diferentes tipos de situaciones, pero eso no existe, y mejor que siga siendo así.
Lo realmente importante seria flexibilizar nuestros patrones, me refiero a los que empleamos para hacer nuestros juicios; por ejemplo: Entramos a un bar, y vemos a una mujer sola en la barra, de inmediato pensamos, “ella necesita un hombre, es obvio que lo esta buscando”, esta es una apreciación aventurada, pues quizás su novio esta en el baño, o esta sola bebiéndose una pena, o peor aun es lesbiana, y esta en espera de su compañera. No podemos pensar de manera lineal, tenemos que abrir un abanico de posibilidades para reducir el riesgo de equivocarnos; no piensen que estoy escribiendo un texto de autoayuda, ni sigan mis concejos, pues no se si son buenos, al contrario podrían ser una mala influencia.
Los hombres solemos juzgar a nuestros congéneres desde nuestras carencias, cuando vemos a alguien que ha tenido éxito, decimos: “Bah… todo se lo pusieron fácil, o, que lo obtuvo ilícitamente, sin embargo, inconcientemente le juzgamos así, porque quizás carecemos de los atributos que le proporcionaron el éxito; esa es una forma egoísta de pensar, siendo gentiles, deberíamos pensar así: “voy a usar todo mi potencial, para tener éxito como el”, pero afortunadamente somos imperfectos, y no pensamos así; ese ultimo comentario no lo tomen en cuenta, es mas bien una forma de justificar la deformación de los valores, pero en esta ultima sentencia quizás estoy justificándome o expresando una culpa que no existe; bueno, mejor dejarnos de decir y desdecir; lo mejor es seguir equivocándonos o acertando cuando juzgamos a los demás, y como concejo final les digo a manera de ejemplo: si ven a un hombre que camina por el pasillo de un hospital, ataviado con una bata blanca, no pensemos solo que puede ser un medico, pensemos también, que podría ser un científico loco que comercializa con órganos humanos, o también que puede ser un maniático sexual, al que le gustan las mujeres con enfermedades terminales, y para acercarse a ellas se disfraza de medico.©






















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