Esta es la locura de la noche, su oscuridad, su pasión, sus personajes sórdidos atrapados en una selva urbana que eleva el espíritu al cielo de las bajas pasiones

martes 14 de agosto de 2007

Miguel

Hay muchas formas de hacerse rico, una de las mas aburridas es trabajando; eso de levantarse temprano, tener que hacer todos los días cosas que no queremos hacer, y finalmente terminar el día cansados y fastidiados porque aunque no era nuestro deseo, tuvimos que hacer todas esas cosas que no queríamos hacer.

Miguel había intentado muchas formas de hacerse rico, desde muy pequeño, se sintió atraído por la riqueza y por la vida de los ricos, soñaba despierto y se veía a si mismo conduciendo un BMW, rodeado de hermosas rubias, luciendo impecables trajes, paseando en alta mar en un lujoso yate repleto de sirvientes dispuestos a complacer sus mas exigentes caprichos. Lo que nunca imaginaba miguel en sus sueños, era como llegar a ser rico, como lograrlo.

Cuando Miguel cumplió diecisiete años, miro la pobreza que le rodeaba, y se dijo a si mismo que eso no debía continuar, y que de ese momento en adelante viviría como un rico; entonces decidió comenzar a tener todo aquello que tienen los ricos.

Miguel se miro los pies, calzados en zapatos rotos de dos tallas mas grandes que la suya, —voy a buscar unos zapatos de rico —, pensó mientras apuraba sus pasos tomando un callejón que lo sacara del barrio y lo acercara a donde viven los ricos.

Miguel caminaba apresurado, mirando a todos lados, buscando su objeto de deseo, unos zapatos que le hicieran lucir como un rico. La búsqueda no fue muy larga, eran unos hermosos mocasines azules de piel de ante, estaba maravillado con ellos, eran perfectos y ciertamente de su talla, además se notaba que eran muy flexibles y cómodos. A Miguel no le pareció difícil obtenerlos; lo único que tenia que hacer era caminar tras ellos y esperar el momento oportuno.

La caminata no fue muy larga, los mocasines estaban debajo de un banco en un rincón lejos de la vista de los curiosos, Miguel tomo una pequeña cuerda de nylon que llevaba en el bolsillo, se acerco sigilosamente por detrás del banco, estiro sus brazos haciendo un rápido giro con su mano derecha, apretando muy fuerte, y en menos de 30 segundos un hombre caucásico, como de cuarenta años yacía inerte y sin calzado.

Por las veredas del barrio de las Tres Cruces, Miguel caminaba orgulloso, mostraba a todos su posesión, unos hermosos mocasines azules, todos lo miraban con curiosidad, sus pantalones viejos y remendados, la camisa con agujeros, sin embargo nadie le decía nada, el nunca hablaba con nadie, ninguno parecía estar a su altura, eran gentuza a su lado, el era diferente, había nacido para vivir en la riqueza, y toda la pobreza que le rodeaba solo le inspiraba asco y vergüenza. Ya en su morada, su madre le pregunto que de donde había obtenido esos zapatos; el solo atino a decirle que se los habían dado a cambio de hacerle unos nudos a unos sacos de papa en el mercado. — ¿y no hubiese sido mejor que te dieran dinero? —pregunto, la madre con tono de reclamo, pero sin encontrar respuesta.

Esa noche Miguel durmió al lado de sus nuevos mocasines. Al amanecer se levanto muy temprano, impaciente por usar su calzado, tomó un pedazo de espejo roto y lo colocó en un lugar que le permitiese mirar como lucia con su calzado de piel de ante; lo que miró no le gustó, se dio cuenta que sus lujosos mocasines no estaban bien acompañados, le hacia falta ropa adecuada, de rico, por supuesto, como la que el merecía.

Miguel estaba muy molesto, quería llegar rápido a un lugar, en el que de seguro hallaría la vestimenta adecuada que combinara con su calzado. Se detuvo a la sombra de un frondoso roble, desde allí tenia una vista privilegiada de todo el entorno, era un concurrido boulevard del este de la ciudad, muy frecuentado por gente con dinero para gastar en sus exclusivas tiendas. Teniendo apenas media hora en el sitio encontró lo que buscaba, la camisa azul, perfecta para sus zapatos, el pantalón de fino algodón beige, apropiado para el clima y un hermoso saco de paño ingles.

El vestuario elegido por Miguel iba directo al estacionamiento que estaba en el lado sur del boulevard, había mucha gente y tenia que ser precavido, afortunadamente para el, el estacionamiento estaba bastante solitario y no había guardias de seguridad cerca. Del bolsillo del saco salio un control remoto que hizo abrir la portezuela de un Smart, Miguel se acerco con sigilo, y antes de que sus ropas estuviesen dentro del coche, su cuerda de nylon hacia el trabajo. Una hora después encontraron el cadáver de un hombre de 1.75 Mts. solo con los zapatos puestos, —no eran de la talla de Miguel —.

A los 21 años Miguel ya había logrado acumular una gran cantidad de ropa elegante, adecuada para un hombre rico, en la mañana del once de febrero, día de su cumpleaños numero 22, Miguel se sintió preocupado por su futuro, miraba a su alrededor y se daba cuenta que la casa en la que vivía no combinaba con sus ropas, necesitaba una casa de personas ricas y una familia rica que hiciese una buena combinación con sus ropas.

Los Venturini eran una acaudalada y pequeña familia de inmigrantes italianos, que se habían dedicado al comercio del oro y a la orfebrería. Eran ciertamente felices y muy unidos. Ese sábado los Venturini tenían mucho que celebrar, la única hija de Emilio Venturini y Santa de Venturini, regresaba de Italia, y el único hijo, Carlo, invitaba a cenar a su novia para presentarla a sus padres. Eran una familia ejemplar, buenos vecinos, buenos amigos, y muy caritativos.

Ya entrada la noche los aromas de la cocina alentaban el apetito de la familia, unos simples vermicelli alla bolognese con formaggio di parma fue la elección de la mamma para una ocasión tan especial, —ella decía que quien no preparaba una buena bologna nunca entendería la cocina italiana, y todos le daban la razón.

Una hora más tarde; la bologna estaba casi lista y todos esperaban por la llamada de la mamma para ayudar a servir, ella no dejaba que nadie viese su receta, aunque siempre decía que pronto llegaría el momento de enseñarla.

La conversación continuaba amena en la sala de los Venturini, sin embargo Don Emilio tenía mucha hambre y se preguntaba que por que Santa se tardaba tanto, así que se levanto y camino apresurado a la cocina. Veinte minutos después Carlo hizo lo mismo, pensó que quizás necesitaban ayuda para servir. Diez minutos después, Sofía, la hija de Emilio y Santa Venturini se excuso con Ángela, la novia de su hermano, diciéndole que ya regresaba, que quizás estaban preparando una sorpresa; Ángela se quedo un poco confundida, sin embargo atino a sonreír. Diez minutos más tarde, Ángela no soporto la espera, —si esto es una sorpresa, se echara a perder, pero yo me voy a la cocina a ver que pasa —, dijo Ángela, hablándole a la soledad del comedor.

Una hora más tarde, todos estaban a la mesa. En silencio, inmóviles, los platos servidos, y un invitado que comía con un apetito voraz.

Miguel estaba feliz, al fin tenia lo que siempre había querido y que la vida le había negado, una verdadera familia rica, —penso mientras hablaba a los cuerpos de los Venturini, desencajados, y con las cabezas gachas. —Pero el esfuerzo tiene su premio, —dijo para sus adentros, mientras engullía el ultimo bocado de los primeros vermicelli alla bolognese que había probado en su vida.

Horas después la policía rodeaba la casa Venturini. Años después la cárcel del socorro era el hogar de Miguel.

viernes 3 de agosto de 2007

Gertrudis


Ella nunca decía que no, solo había que decirle que se pretendía y ella accedía sin dudar, era la presa ideal para el casanova incapaz de retos mas exigentes. Tenia ya cinco años de casada con Ignacio, y cada una de las semanas de esos cinco años le fue infiel con un hombre diferente cada vez; a ver, si sacamos cuentas, tomando en cuenta que cada año tiene 52 semanas y multiplicamos por el numero de años, eso nos da un total de 260 hombres, correspondientes a cada una de esas semanas. Así era la vida de Gertrudis, locamente enamorada de Ignacio, pero incapaz de serle fiel.

Por la vida de Gertrudis, o mejor dicho por su cama, habían pasado; abogados, estudiantes, taxistas, policías, maestros de escuela, académicos, plomeros, albañiles, pilotos, marinos, carteros, carteristas, toreros, hijos de toreros, estilistas, vagabundos, prestamistas carroñeros, buhoneros, salvavidas, galanes eunucos, vendedores de enciclopedias, futbolistas, cantantes, poetas ebrios, poetas sobrios y muchos mas que no nos ocuparemos en contar. Gertrudis era inmensamente feliz, amable esposa, madre entregada, excelente amante y muy buena cocinera, Ignacio a su lado se sentía realizado como hombre y como padre de familia, no tenia ningún motivo para quejarse de la vida, por el contrario, se sentía la envidia de todos, por tener a su lado a una mujer tan hermosa.

Gertrudis nunca perdió el tiempo en sentirse culpable, ni siquiera pensaba en ello, estaba en su naturaleza, tenía una inmensa capacidad de amar y ser amada, y eso no se podía desperdiciar, era algo natural, un don increíble, que le permitía; ser infiel, ser feliz y hacer feliz a los suyos.

A los cincuenta años de casados Gertrudis e Ignacio contaban ambos con 70 años, para ese entonces Gertrudis ya había tenido 2600 hombres diferentes a Ignacio durante sus años de casados, que sumaban a la fecha, exactamente 50.

Semanas después de su aniversario numero 50, ellos dos enfermaron, fue una simple gripe o algo parecido, no se separaban el uno del otro, estaban en cama rodeados de sus hijos y nietos. esa noche, al marcharse todos, se tomaron de las manos y se miraron con infinito amor.

—Quiero decirte algo, —dijo Gertrudis, dejando asomar una lagrima.

—No digas nada, bonita, —dijo Ignacio acariciando su mejilla, —a tu lado fui el hombre mas feliz del mundo, —continuo diciendo, mientras acercaba su rostro al de ella.

A la mañana siguiente los encontraron callados, muy pegados el uno al otro y con una hermosa e infinita sonrisa reflejada en sus labios.

jueves 26 de julio de 2007

Nunca Quise Ser Bombero


Si le preguntamos a un niño; ¿Qué quieres ser cuando crezcas?, lo mas seguro es que responda: Quiero ser Bombero.

Recuerdo que a mis cuatro o cinco años de edad quería ser cantante de música mexicana, de hecho pasaba gran parte del día ensayando las canciones que escuchaba en las películas, las repetía por horas y horas, y utilizaba como musa a una vecinita del mismo edificio en el que vivíamos; le dedicaba mis canciones, ademas, no era mezquino, era incapaz de negarle tema alguno, incluso le gustaban tanto que dormía placidamente mientras yo cantaba, continué cantándole durante casi seis meses seguidos, incluso cuando yo iba a visitarla, su mama, generosamente le preparaba de una vez su almohada para que durmiese arrullada por mis temas, a tal punto llego la colaboración de su madre que compro un mueble de jardín que coloco en el rincón mas alejado del patio de juegos del edificio para que tuviésemos privacidad mientras yo le cantaba innumerables temas a su hija, hasta los vecinos por ser discretos, cerraban sus ventanas y balcones para que mi musa y yo estuviésemos solos. Un día me canse de la música, perdí mi vocación de cantante, y así se lo conté a mi pequeña musa, y ella como siempre me contesto con las mismas señas que hasta el día de hoy no logro entender.

Luego de esos primeros años de angustia vocacional, se sucedieron muchos intereses que fueron variando con el paso de los años, uno de mis momentos vocacionales mas extraños, fue entre mis siete y ocho años; pasaba horas en el jardín mirando los insectos, y de mirarlos pase a coleccionarlos, fue una gran experiencia, llegue a tener colonias enteras de mariposas, termitas, escarabajos, arañas, los reunía todos en un gran terrario de vidrio, todos vivían en feliz armonía, era un ecosistema perfecto creado por mi, pasaba horas alimentándolos, sobre todo a los escarabajos que tenían el estomago delicado y solo comían bolitas de mazapán. Si, Todo iba bien, hasta que un día se me ocurrió meter una hormiguita en el terrario para que mi ecosistema fuese mas diverso, el desastre no se hizo esperar, esta camino durante gran parte de la noche a la casa de sus amigas y les aviso de su descubrimiento.

Al despertarme y luego de comer me fui a ver como estaba mi ecosistema perfecto, y no pude creer lo que vi, todo estaba destruido, y un ultimo grupo de hormigas llevaba en hombros a Carolina; una enorme tarántula. Después de eso mi vocación de entomólogo se esfumo, y me convencí de que todo lo que tenía que saber de los insectos ya lo sabia; las hormigas pueden destruir todo, incluso a la raza humana si se lo proponen.

Con los años mis intereses fueron cambiando, recuerdo la vez en que quise ser Sacerdote; leía la Biblia todos los días, y me volví muy ambicioso, tanto, que no quería ser un sacerdote común, quería ser el nuevo Mesías, entonces intenté transformar el agua en vino y no pude, traté de sanar un gato moribundo y tampoco lo logré, incluso traté de crucificarme pero ninguno de mis amigos quiso perforar mis manos y pies con clavos para morir en una cruz y resucitar al tercer día, y como en todas esas cosas fracase, mi vocación se esfumo. Después de eso hice mi primera comunión.

Pasado un tiempo, y siendo yo un adolescente, me interese en la botánica, pero al recordar lo que podían hacer las hormigas rápidamente lo olvide. Mas adelante al comenzar a recibir clases de psicología, descubrí que allí estaba mi verdadera vocación, ¡quería ser psicólogo!, estaba feliz, al fin había encontrado mi norte, comencé a estudiar mucho, leía todos los tratados y textos que llegaban a mis manos. En esos días precisamente, mi amiga Laura estaba pasando por un grave problema; su padre estaba sin trabajo y no tenían dinero, su madre había dado positivo en la prueba del VIH, al parecer se lo había contagiado un antiguo compañero de colegio con el que tuvo una aventura, su hermana estaba detenida en una cárcel iraní por andar predicando el amor libre al frente de la mezquita del Imán en Isfahan, y para que el drama estuviese completo su novio le acababa de confesar que estaba muy enamorado de Luís un amigo en común, y que había decidido mudarse con el. Todo esto sumió a Laura en una terrible depresión. Esta es la oportunidad que esperaba, —pensé —, con ella voy a poner en practica todos mis conocimientos de psicología y de paso la voy a sacar de esa depresión.

Nos reuníamos por largas horas, ella se desahogaba, me contaba todo, yo escuchaba, tomaba nota y le daba mis concejos. un día ella me dijo que no nos veríamos por una semana, ya que tenia que acompañar a su mama por unos días, y me dijo, que gracias a mi ayuda ya ella sabia que hacer, yo me sentí satisfecho, la psicología era lo mío, había nacido para eso. Pasada una semana y dos días, no había tenido ningún contacto con ella, incluso le había llamado y nadie en su casa respondía el teléfono, ese mismo día en horas de la noche, estaba buscando algo que ver en la TV, y me sorprendí cuando en uno de los canales, en el noticiero veo a Laura, —mi paciente —, tenia la mirada serena y una sonrisa de satisfacción mientras era llevada por la policía en medio de fuertes medidas de seguridad, los detalles de la noticia fueron espantosos; a su ex novio y a Luis, los amarro juntos y les prendió fuego, los convirtió en una antorcha humana, y dejo un papel al lado de los cuerpos que decía: elemento de conflicto emocional eliminado; a su padre lo ató a la cama y le dio a beber un te con tantos somníferos disueltos que el pobre no volvió a despertar nunca mas, al lado de su cuerpo había una nota que decía: elemento de conflicto emocional eliminado; a su madre le practico la eutanasia a pesar de haberse enterado que el resultado de la prueba de VIH estaba equivocado y que correspondía a otra persona, al lado de su cuerpo también había una nota que decía: elemento de conflicto emocional eliminado . Luego fue atrapada en el aeropuerto mientras se preparaba a tomar un vuelo a Isfahan con escalas en Damasco y Teherán. En su bolso de mano encontraron dos notas iguales, una de ellas suponen que era para su hermana, pero la ultima aun no lo saben.

Desde ese momento no quise saber mas nada de la psicología, ni tampoco quise saber para quien era la ultima nota. Lo cierto de todo es que con el pasar del tiempo quise ser muchas cosas; piloto de formula 1, aviador, tenista profesional, astrónomo, superhéroe, escritor de blogs y muchas cosas mas. Pero nunca, óiganlo bien, nunca quise ser bombero.

viernes 20 de julio de 2007

Juan Sencillo Sencillo


Hay una poeta que se bebe el vino de la vida y lo derrama en letras que van al alma, y hay alguien llamado Juan Sencillo Sencillo, que tiene para sí el noble oficio de contarnos sus cosas, ella nació con la pluma en las manos, y los pies en la tierra, escribe con el corazón, y sus letras desgarran y golpean, es humana, y su poesía sabe a frutas, sabe a piel y huele a tierra; pone el dedo en la herida, lo hunde para que duela, y después te unta un bálsamo y te cura. Ella esta en algún lugar de Bilbao la capital de Vizcaya, y puedo afirmar que la tierra que le vio nacer parió una Poeta; a ella no la conozco pero conozco sus letras, y eso es como conocerla.

Si quieren estremecer su espíritu y arrancarse a jirones el alma, vayan por ella, léanla, yo soy un amigo de sus letras, y seria egoísta si no compartiera los versos de esa poeta con aquellos que son amigos de mis letras.

Ella se llama Silvia Delgado Fuentes, y Juan Sencillo Sencillo nos cuenta de ella. La pueden visitar en http://niunpasoenfalso.blogspot.com/

miércoles 18 de julio de 2007

Mentiras Y Mentirosos

¿Cuantas veces hemos mentido?, si revisamos en nuestro interior, vamos a descubrir que hemos mentido muchas veces, tantas que seria imposible elaborar una lista cronológica, en la que señalemos cada una de las oportunidades en las que nos ha tocado decir una mentira. Hay hombres que mienten para enamorar o seducir a una mujer, supe de uno que le dijo a su novia que estaba por cobrar una importante herencia, para este momento tienen treinta años de casados y la pobre esposa aun espera.

Algunos mienten por piedad, ellos serán perdonados y tienen su lugar en el cielo, los médicos muchas veces hacen ese papel, sobre todo cuando les toca decirle a un paciente que le quedan solo diecisiete minutos de vida; en estos casos el medico le dice que salga un momento del consultorio, y que vaya a tomar un café porque le tiene una buena noticia, mientras el pobre hombre va por el café, muere en la cafetería y nuestro noble galeno se ahorra el trago amargo de darle tan lamentable noticia.

Hay quienes mienten para alimentar su ego, esos son los más comunes, suelen atribuirse capacidades, atributos o bienes materiales que no poseen; a estos solemos llamarles fanfarrones, normalmente son muy divertidos, aunque a veces abruman con tantas mentiras, suelen ser inofensivos, y sirven para hacer reír, pues son la comidilla del grupo luego que se retiran de la reunión, por ello es bueno tener uno como amigo.

Uno de los mentirosos mas peligroso y detestable es el mecánico; siempre dice que el auto quedo perfecto, incluso aun mejor que cuando lo retiramos de la agencia, y lo mas común es que luego de decirnos esto y entregarnos nuestro cacharro, a las pocas cuadras presente la misma falla y tenemos que volver. Y si el problema eran los frenos, lo mas seguro es que usted nunca regrese, ni al mecánico, ni a ningún lado.

Hay otro tipo de mentirosos; los que tiran la piedra y esconden la mano, también les llaman los yo no fui; esta es otra especie muy típica en las oficinas y en el servicio domestico, ¿Quién no ha pasado por la desagradable situación de verse acosado por un asesino en serie, porque alguien encontró el MSN de su computadora abierto, y algún subalterno lo pone en uno de esos canales publicos, donde tienen acceso a tus correos electrónicos y números de teléfono, luego uno pregunta ¿Quién fue?, y todos dicen yo no fui.

Hay una categoría espantosa, hasta podrían ser llamados los villanos de la mentira; estos con sus engaños, logran separar matrimonios felices, logran que despidan al jefe para ellos ascender. Viven inmersos en un mar de mentiras, y a veces son incapaces de recordar las diferentes versiones que han dado sobre un mismo tema, la mayoría de ellos termina en la cárcel, o peor aun, tienen éxito como funcionarios públicos.

Ahora voy a hablar de los más mentirosos de todos, ¿saben quienes son?, no hay que pensar mucho; los escritores; viven de la mentira, se solazan en ella, le rinden culto, mienten siempre y se les paga por ello. No hay nadie, capaz de mentir de manera tan convincente, hasta el mas experto investigador se vería timado por la pluma de un buen escritor. El divino arte de mentir, convencer y entretener. Hay mentiras en la historia, en las novelas, en los comics, en el periódico. Y detrás de cada una de esas mentiras esta la mano de un escritor, de un fabulador o un guionista. Este tipo de mentiroso es muy útil, y hasta podría afirmar que es conveniente seguir leyendo sus mentiras, y por que no, creerlas también. Hay otro tipo de escritores, los bloggers, estos son mentirosos con verdadera vocación, a ellos en su mayoría no se les paga por escribir, y sin embargo emplean su tiempo en hacerlo, se multiplican como una plaga, incluso hay quien afirma que en el futuro los países y el planeta entero serán gobernados desde un blog. ¿Cuál será?

La mentira verosímil es la mas peligrosa, es la que todos creen, es la que todos juzgan como verdad, y esta es con frecuencia la mas empleada por los políticos o los abogados, es el tipo de mentira que puede condenar a un inocente, o liberar a una asesina en serie de setenta años para que siga haciendo de las suyas. Desde este blog seguiré mintiendo, de forma verosímil o inverosímil, esta es mi ficción y la ficción que tengo para ustedes.

viernes 13 de julio de 2007

La Mesa De Al Lado

Se han despertado una mañana, sin nada que hacer, quizás se han mirado al espejo y se han preguntado, ¿Qué haré hoy?, y tal vez han pasado minutos y hasta horas sin encontrar la respuesta, se siguen mirando, ponen cara de pollo, hacen sus mejores morisquetas, y no atinan a reírse. Eso me ocurrió en estos días, y decidí salir a caminar la resaca existencial, llegue a una de esas panaderías que tienen cara de supermercado con pretensiones de cafetín y comencé a mirar a la gente. Lo que primero me llamo la atención fue un grupo de taxistas gordos que discutían acerca de la mejor forma de conquistar una paciente —, así le llamaban a las mujeres que solicitaban el servicio a cualquiera de ellos —. Uno de ellos, el mas alto y con la nariz en forma de tornillo le dijo a los demás que el tenia una formula infalible, y que si se hacia al pie de la letra no podía fallar, — ¿y cual es esa formula tuya? —Preguntó uno que se parecía a Marlon Brando pero con los ademanes de Ana Nicole Smith —, muy sencillo —contesto este, con la convicción de aquellos que se saben dueños de la verdad,— solo siéntense al volante e imaginen que este es un reloj de agujas, su mano izquierda debe estar entre las nueve y las doce, y la mano derecha debe reposar en la palanca de cambios para que accidentalmente al poner la cuarta velocidad le rocemos sus piernas, —¿brillante, no?, pregunto a la sorprendida audiencia que escuchaba con atención una estrategia tan novedosa y audaz —. Yo tengo una aun mejor, —dijo uno de ellos que tenia una calva con un lunar con la forma del mapa de Tayikistán, — ¿Cuál es? —preguntaron al unísono. —No quiten la vista del camino, y al pasar cerca de una ancianita que trata de cruzar la calle, detengan el auto y le piden permiso a la mujer, y de inmediato salen y ayudan a la ancianita a cruzar la calle, eso no falla, de hecho la mujer se va a llevar la mejor impresión pensando que somos el hombre mas tierno del mundo —. La mía es aun mejor —, dijo el mas joven, mostrando una amplia sonrisa que enseñaba el lugar en el que alguna vez hubo un diente. —Van a decirle a la chica que ustedes no son realmente taxistas, sino, que son unos cazadores de talentos que se dedican a captar las jóvenes mas bellas para que trabajen modelando en pasarelas de Roma y Milán para los mas grandes diseñadores, y que su belleza es tal que dejaría maravillado y extasiado al ojo mas avezado y entrenado. Si eso no hace que se interesen en ustedes, entonces nada lo lograra.
Luego de un buen rato de academia para taxistas seductores, desvié mi atención a la mesa que estaba a mi derecha, en ella dos hombres de maletín y aspecto de maleante o quizás funcionario publico venezolano, se entretenían leyendo un anuncio en la prensa en el que se hablaba de las nuevas adquisiciones de
Bill Gates en Latinoamérica. Uno de ellos, el que hasta los momentos no había dicho nada, comento que en varias oportunidades el había estado interesado en comprar un importante paquete de acciones de esa empresa que dirigía el fulano Gates, sin embargo sus compromisos en los mercados petroleros mundiales no le habían dejado tiempo de ocuparse de una operación tan pequeña, y que mas bien estaba comenzando a interesarse en las telecomunicaciones y en la construcción de grandes hoteles en la costa cantábrica y en el sur-este asiático, el otro que escuchaba con gran interés, le dijo que el ya estaba en el mercado de los alimentos y que muy pronto seria el dueño de la mayor flota de barcos atuneros que hayan navegado el Océano Pacifico.
Yo me puse a pensar que hace solo unos momentos yo juzgaba a estos señores como maleantes, o peor, como funcionarios públicos. Que equivocado estaba, son unos verdaderos emprendedores y el éxito les sonríe. Mi primer café se había terminado y de inmediato pedí otro para seguir prestando atención a lo que sucedía en la mesa de al lado. Un hombre corpulento y con un parche en el ojo como esos que usan los piratas, se acerco a ellos, y estos con gran
efusividad se levantaron y le saludaron, se notaba que eran grandes amigos. Con la unión de este ultimo a la reunión la conversación se torno mas interesante, y el desfile de millones de dólares también iba in crescendo, y con estos también mi interés. El del parche parecía ser el más audaz en los negocios y también el más exitoso, de hecho, estaba celebrando que acababa de comprar una línea aérea francesa por la que mostraba interés desde hace mucho tiempo. Yo continuaba sorprendido, y me decía a mi mismo que con gente como esta cualquier país sale adelante, continué tomando mi segundo café y observe que los de la mesa de al lado pedían la cuenta y el mesero se apresuraba en buscarla, cuando el muchacho les dejo la cuenta en el medio de la mesa, ninguno de estos la tomo, hasta que el negociante de alimentos se aventuro a leerla a los otros y les dijo —, como estamos de celebración, ¡que pague el dueño de la aerolínea francesa! —Por ahora no puedo —, dijo el tipo del parche en el ojo, alegando que dicha operación financiera le había dejado con una grave crisis de liquidez —. Los otros dos se mostraron inconformes y a partir de ese momento todo fue un caos, hurgaron en sus bolsillos, en sus carteras, incluso uno de ellos se atrevió a registrar el interior de sus zapatos, pero con el mismo resultado, no había dinero. Luego de una larga discusión llegaron al acuerdo de dejar en garantía un Rolex de imitación, que el mesonero acepto, mas por quitárselos de encima que por parecerle un buen negocio.
Definitivamente, estos no eran empresarios, hampones ciertamente tampoco, bien pudiesen ser aspirantes a funcionario publico, o peor aun, funcionarios públicos sin empleo. Lo que realmente aprendí ese día, fue que los cafés, o las panaderías que lo parecen, son sitios en donde todas nuestras fantasías se pueden hacer realidad, por momentos podemos ser grandes seductores, o propietarios de importantes emporios económicos, o podemos fantasear e imaginarnos que escribimos blogs y somos muy famosos, pero lo mas importante y nunca lo olviden; no dejen de llevar dinero para pagar la cuenta.


lunes 25 de junio de 2007

Pronto Con Ustedes

Me he sentido como inconsecuente con mis lectores, he recibido gran cantidad de correos en los que se me pregunta que por que no he publicado un nuevo post, y debo decir que es cierto, ya tengo varios días sin publicar, sin embargo estoy preparando nuevas historias que estaré publicando a partir del día 5 de julio de 2007, doy gracias a todos aquellos que toman parte de su tiempo en leerme y espero tenerles conmigo otra vez de visita, en la noche que traigo para ustedes.

miércoles 16 de mayo de 2007

Dragones, Clinton y las Felaciones Bolivianas


La súper moderna urbe de la Paz, capital de Bolivia y eje del gobierno más poderoso que haya tenido país alguno del planeta tierra. Era el centro financiero más importante en el siglo XXIII. Era común ver a las amas de casa bolivianas en los hermosos espacios públicos jugando al MOBO, así le llamaban al Monopolio Boliviano, era un popular juego en red, en el que se podía comprar y vender desde un terreno hasta pueblos y países enteros, y todo ello desde un tablero de plasma con un nanoprocesador de tercera generación. Lo particular de este juego era que las transacciones eran reales, incluso se sabia de una ama de casa adicta al juego que había logrado apoderarse de casi toda la costa este de los Estados Unidos, o lo que quedaba de ese país.

La lucha era incansable, el dragón de mil cabezas, de las cuales solo le quedaba una, luchaba ferozmente contra el príncipe que trataba de llegar al castillo encantado para rescatar a la princesa, pero el dragón empleó las ultimas fuerzas que le quedaban y logro comerse al príncipe, sonaron truenos y hubo relámpagos, y novecientas noventa y nueve, nuevas e inteligentes cabezas nacieron al dragón, luego con fuertes pasos, de esos que estremecen al piso como en una suerte de temblor, este se aproximo al castillo, arrancó el techo de la torre con un mordisco y con el aliento de fuego de una de sus renovadas cabezas, incinero sin piedad a la princesa y a su amante.

El moderno edificio Coca´s Plaza Tower, Albergaba a la multinacional Cocatech Labs, gigante tecnológico que había convertido a Microsoft y a IBM en parques de diversiones temáticos, a donde la gente acudía para ver como era la tecnología del siglo XX. Cocalabs, como le llamaban los bolivianos a su multinacional favorita, emblema del Neocapitalismo Boliviano, era un emporio con ramificaciones en todo el planeta, y con la plantilla de científicos mejor remunerados de la historia. Allí en uno de sus impecables laboratorios, mirando una secuencia holográfica de una molécula de ADN de dragón multicéfalo, se encontraba Javier Clinton Gonzáles, eminente físico especialista en nanotecnologia molecular y biomutagenesis de dragones europeos, —me imagino que al igual que yo, se estarán haciendo la misma pregunta; ¿Cómo es que un científico boliviano se apellida Clinton? —para responder esa pregunta tenemos que viajar en el tiempo y remontarnos al siglo XXI en sus inicios. En esa época, quienes han estudiado historia deben recordar que un ex presidente de Los Estados Unidos, muy divertido y fanático de la felacion, y además uno de los primeros en adoptar para si, la nacionalidad boliviana, se ocupaba de pregonar por toda Bolivia las bondades de la felacion, incluso se convirtió en algo institucional. Era común entrar en alguna oficina de algún funcionario público y encontrar a una subalterna haciéndole una felacion al jefe, esto con el tiempo convirtió a los bolivianos en gente muy alegre y emprendedora, ya no había caras tristes por las calles, Bolivia iniciaba su camino al desarrollo, los estudiantes devoraban libros al tiempo que disfrutaban de una felacion. Hubo un importante desarrollo en las artes, en la ciencia, en el deporte, de hecho los últimos 22 mundiales de fútbol han sido ganados por Bolivia, el modelo político y económico boliviano ha sido exportado a todo el planeta, y la mayoría de los países han sido adquiridos por empresas y amas de casa bolivianas. De esta manera el mapa geopolítico y económico del mundo cambio gracias a las divertidas felaciones bolivianas. El papel de Clinton en este proceso fue fundamental, durante su larga estancia en Bolivia, dejo una gran familia por todo el territorio, y mas de sesenta hijos que se encargaron de regar el apellido Clinton por todo el altiplano, en homenaje a su persona, los Bolivianos le nombraron Prócer Patrio, y erigieron estatuas con su efigie por todo el país. El murió feliz a sus cien años, mientras una muchacha boliviana le hacia una felacion.

Ya explicado el asunto del apellido Clinton, y su popularidad en la Poderosa Bolivia del siglo XXIII, continuemos con Javier Clinton y su trabajo en el laboratorio. Hace ya más de un año y por encargo del presidente se estaba en la búsqueda de un virus capaz de aniquilar los dragones europeos multicefalos, —ahora se están preguntando, ¿Cuál es el interés de los bolivianos en aniquilar dragones multicefalos del siglo XVII? —, la explicación es muy sencilla, resulta que los historiadores bolivianos descubrieron que todos los grandes reyes de la historia en Europa, alguna vez fueron príncipes muy valientes, y alcanzaban fama y poder cuando rescataban princesas atrapadas en castillos rodeados de dragones, entonces pensaron que si viajaban en el tiempo con alguna formula efectiva y fácil para matar dragones, alcanzarían un gran poder y un dominio mas temprano del planeta, y de paso muchos bolivianos se casarían con lindas princesas Europeas.

El trabajo de Javier Clinton no era tan fácil, a pesar de tener a su disposición la más avanzada tecnología en el desarrollo de virus mutagénicos, se había encontrado con un nuevo tipo de ADN de dragón multicefalo, capaz de adoptar a los virus mutagénicos como huéspedes y en vez de causarle daño, fortalecían su sistema autoinmune, haciéndoles mucho mas fuertes. Javier y sus colaboradores no entendían lo que ocurría, nunca antes habían encontrado ese tipo de ADN en ninguna especie de dragón estudiada hasta la fecha. Este inconveniente le fue comunicado a la Sala Situacional Del Buró Para El Dominio Planetario del alto Gobierno Boliviano, y este en largas y acaloradas discusiones, decidió enviar una misión de exploración hasta el siglo XVIII, para capturar un ejemplar vivo.

El viaje se planifico para el 6 de agosto del año 2225, exactamente a los 400 años de la declaración de la independencia boliviana. Los viajes en el tiempo eran cosa común en la cosmopolita Bolivia del siglo XXIII, sin embargo el avanzado sistema GPT Hyper Timing Edge de Plasma Molecular, solo podía realizar la descomposición y posterior composición molecular si los sujetos de traslado se ubicaban en la posición geográfica de destino, esto para evitar márgenes de error producto de los cambios en los ejes de rotación y traslación terrestre. Esto lo descubrieron cuando en sus primeros viajes, los científicos programaban una ubicación geográfica, y resulta que los viajeros aterrizaban a 3 kilómetros del lugar y casualmente por ese sitio pasaba un ferrocarril que atropellaba la capsula, arruinando la misión, también ocurrió una vez que la capsula se materializo en un circo y justo en el numero del domador de leones, por supuesto los misioneros al salir fueron devorados y el publico pensó que era parte del espectáculo. Se decidió entonces ubicar la capsula GPT en las afueras de la población de Oñati, en Gipuzcoa, ya que los últimos censos de población de dragones multicefalos revelaban que había un inusual crecimiento de la población de esta especie en esa región.
La materialización de la capsula GPT se produjo con éxito en las cercanías de la cueva de Arrikrutz, cercana al Santuario de Arantzazu. Luego de salir de la capsula el plan era ubicar la posición de un espécimen de dragón y usando un misil óptico, cargado con un potente tranquilizante, atacar al dragón, guardando una distancia prudencial para evitar un ataque a la misión. Luego de esto, debían tomar diferentes muestras de tejido y almacenarlas en unos contenedores criogénicos que serian llevadas de regreso con ellos al siglo XXIII.
Al salir de la capsula se vieron sorprendidos al mirar el fondo del valle y ver cientos de huellas de dragón, cada una de ellas del tamaño de una cancha de tenis. Escucharon un fuerte ruido como de tormenta, todo oscureció, miraron el cielo y una nube de dragones que no dejaban pasar la luz del sol, volaba amenazante sobre ellos.
Cerca de alli, el interior de la cueva de Sandaili, albergaba un enorme complejo, de observación y control, desde allí un grupo de expatriados estadounidenses se preparaba para la mayor operación militar de la humanidad, liberar al planeta del dominio boliviano. Una enorme pantalla mostraba la ubicación de cada dragón, estos llevaban un biocontrolador, conectado a su sistema nervioso y un sencillo GPS para su monitoreo.
Los apresurados pasos de un clon de Michael Jackson, vestido de mucama, iban a la profundidad de la cueva, tenia que llegar rápido para evitar el enojo del comandante que esperaba ansioso una botella de Bourbon. La imagen de los científicos en el antiguo monitor LCD del siglo XXI, mientras eran devorados por los dragones, arranco las carcajadas de George Bush VI, el ultimo sobreviviente de una extirpe de ex presidentes norteamericanos. Y líder de los Rebeldes de la Cueva de Sandaili.
El resto es historia reciente del siglo XXIII, los bolivianos se vieron relegados a unos escasos 40 kilómetros cuadrados de superficie sin acceso al mar, y a tener por siempre de presidente a alguna ama de casa Chilena.
Es conveniente aclarar que los bolivianos perdieron todo, pero hay algo que no pudieron quitarles, y esas son las divertidas felaciones que Clinton les enseñó.

lunes 16 de abril de 2007

El Banco De Teresa


Los pies cansados y el semblante triste, eran el día a día de Teresa desde hace más de veinte años, cuando en sus tempranos cincuenta comenzó a mirar pasar la vida desde el banco numero tres de la plaza, digo numero tres, porque así lo verían ustedes si se paran en donde esta la estatua y miran el árbol grande que esta al lado de un pipote de basura color carmín, luego observan el chorrito de agua que hace las veces de sistema de riego de la plaza, justo en el punto en que cae el chorrito de agua cuando este apunta hacia la esquina norte de la plaza, allí en ese lugar comienza una hilera de bancos de madera, y si ustedes los cuentan en dirección oeste-este se darán cuenta que efectivamente es el numero tres. A sus setenta años, Teresa había visto pasar miles de personas desde ese banco, quizás millones, muchas vidas pasaban frente a sus ojos, y muchas veces se imaginaba que ella misma pasaba al frente, se veía bonita, caminando de la mano de hijos que no tuvo y de un esposo guapo que tampoco tenia.

Que diferente hubiese sido todo si aquel día en sus veinte y tantos, le hubiese dicho que si, a aquel muchacho que enamorado de ella le declaro su amor. Todavía ella recordaba su expresión, sus ojos color miel, esa sonrisa que la hechizaba, pero tuvo que decir no, aunque quería decir si.

Así pasaban los días de Teresa, de recuerdo en recuerdo, de soledad en soledad, hace más de cuarenta años que no veía a Miguel, la ciudad había crecido, y con ella también su nostalgia.

A sus setenta y tres años, Miguel no se quejaba de la vida, era el feliz padre de cuatro hijos que le habían dado dieciséis nietos, y estos a su vez veintidós bisnietos. ¿Que mas podía pedir de la vida?, —decía a si mismo, como tratando de encontrar consuelo en la compañía de una cosecha tan fértil —. El también llevaba una soledad consigo, aun a los veinte años de haber perdido a Elena, quien fuera su mujer durante casi treinta años de vida, el aun guardaba la esperanza de encontrar a Teresa, su amor de juventud, y llegar hasta el final de sus días a su lado.

Ya Miguel había olvidado cuando fue la última vez que caminó por esa plaza, era extraño pero parecía que la brisa de la tarde lo llevaba hasta allá. Los árboles habían crecido, salvo por el viejo roble, al que parecían crecerle solo las ramas desnudas de hojas. Miguel guió sus pasos hacia el árbol, sentía que debía ir, y al parecer no era solo el, el que iba hacia allá, muchos mas se agrupaban bajo la escasa sombra del viejo árbol, ¿Qué verán? —, se preguntó Miguel, con afán curioso. Miguel se abrió paso en la muchedumbre, y una lagrima rodó por su rostro cuando vio a su amor, allí sentada… era el cuerpo inerte de Teresa, el cadáver de su amor.

domingo 1 de abril de 2007

Episodio De Película (A Mi Me Ocurrió)


Si quienes me leen son aficionados al cine, deben haber visto esa extraordinaria película: “A Bronx Tale” en la que Robert De Niro interpreta a Lorenzo Anello, un abnegado padre, preocupado por la importante amistad que desarrolla su hijo, Calogero con Sonny Lo Specchio, un mafioso local del Bronx de los años 60, encarnado en la figura de Chazz Palminteri. La amistad se inicia en el momento en que “C” como era llamado Calogero, presencia un tiroteo callejero en el que participa Sonny, sin embargo el chico, al ser interrogado por la policía, no lo delata, y con ello gana la amistad y la protección de quien seria su mentor y gran amigo. Mi objetivo no es hacer una critica de la película, que en general me pareció excelente, lo que si pretendo es hacer mención de una escena memorable y hermosa en la que “C” atormentado por saber si una chica realmente lo quería, solicita el concejo de Sonny, y este le dice lo siguiente: “ve hasta su casa, antes de bajarte del auto, cierra ambas puertas. Luego sal del auto, camina hacia ella. Llévala hasta el auto. Busca la llave ponla en la cerradura y abre la puerta para ella. Luego déjala entrar. Después cierra la puerta. Luego camina rodeando la parte trasera del auto y mira a través del vidrio trasero. Si ella no se acerca y levanta el seguro para que tu puedas entrar: déjala.” El texto original en ingles es el siguiente:

Sonny: Alright, listen to me. You pull up right where she lives, right? Before you get outta the car, you lock both doors. Then, get outta the car, you walk over to her. You bring her over to the car. Dig out the key, put it in the lock and open the door for her. Then you let her get in. Then you close the door. Then you walk around the back of the car and look through the rear window. If she doesn't reach over and lift up that button so that you can get in: dump her.

Luego del concejo de Sonny, “C” se sintió inquieto y ansioso esperando el momento de la cita, y al llegar a su casa, el hizo todo lo que le indico su amigo. Ese momento fue mágico. Le abrió la puerta, se fue por la parte de atrás y miro si ella hacia lo que estaba esperando, todo ocurrió como en cámara lenta, pero el encanto estaba allí. Ella se movió hacia la puerta del conductor, levanto el seguro mientras “C” observaba todo desde atrás, él saltó de la alegría, su chica no lo había defraudado.

Ustedes querrán saber, a que se debe todo este cuento de una película que quizás todos ustedes vieron, pues debo decirles que yo también fui protagonista de esa escena. Lo que vivió “C”, también yo lo viví.

Era una de esas noches en las que parece que todo va a salir mal; se me rompió un caucho, los bornes se aflojaron y la camioneta no encendía, el cajero automático no me dio dinero, luego en la avenida hubo un choque y tuve que esperar como media hora, mientras llegaban las grúas y quitaban el desastre, mas adelante me detuve en una panadería a comprar unos chocolates y mientras hacia la compra llegaron unos malandros a robar. Nos hicieron acostar en el piso y uno de ellos el más gordo se entretuvo caminando por nuestras espaldas, mi camisa era blanca y la huella del zapato talla 43 en la misma era una evidencia, por lo que tuve que entregarla a la policía, que llegó por supuesto media hora después del robo. Por suerte el dueño de la panadería tenia una de esas camisas blancas de panadero, y al verme sin camisa me la prestó.

Luego de todo lo ocurrido no quise devolverme a casa por otra camisa, así que continué mi camino a la casa de esa chica con la que iba a salir. Días atrás había visto por enésima vez “Una Historia Del Bronx”, de pronto todo estuvo claro para mí, llevaba tres semanas saliendo con ella y aun no sabía si ella seria capaz de superar la prueba del seguro de la puerta. Las pocas cuadras que faltaban hasta su casa las recorrí a diez kilómetros por hora, solo pensaba, moría por saber si ella me quería, y la mejor forma de saberlo era con la prueba del seguro de la puerta, la sabiduría de Sonny no podía fallar, —hoy, en esta noche, sabré si ella me quiere —, dije en voz alta, en la soledad de mi camioneta.

La calle en donde vive Carolina, —así se llama ella —, estaba solitaria, detuve el auto en la esquina y miré en dirección a su casa, las luces estaban encendidas, de seguro tendría rato esperando. Estaba ansioso, muy dentro de mi sabia que ella me quería, y en pocos minutos estaría mirando por el vidrio trasero el momento en que ella me abriese el seguro, y al igual que lo hizo “C” yo también saltaría de alegría, con la diferencia de que este es un episodio de la vida real, de la mía. Detuve la camioneta al frente de su casa, y tal como lo hizo “C”, cerré ambos seguros y Salí, ya ella estaba abriendo la puerta mientras caminaba hacia ella, nos abrazamos y besamos, —hasta ahora todo estaba saliendo bien, era la noche de mi vida —, pensé mientras caminábamos hacia el auto—. Me preguntó que por que vestía de panadero, y le dije que luego le contaría.

Abrí su puerta, espere a que entrara y me fui rodeando la parte de atrás del auto, —tal como lo hizo “C” —. Me sentía en una de esas escenas románticas en las que todo esta nublado, hojas cayendo de los árboles, música romántica en el fondo, y el encanto de Carolina abriendo el seguro de la puerta. Salte de la alegría, incluso fui mas efusivo que “C” en la película, lo demás fue perfecto, la noche ideal, y la promesa de seguir juntos. Al amanecer ya llegando a su casa, le pregunte si saldríamos en la noche, —era sábado y teníamos que aprovechar el fin de semana. —No voy a poder —, dijo carolina, explicándome, que tenía un viaje para resolver un problema familiar—. Yo le dije que no se preocupara, que yo entendía eso. Luego nos despedimos amorosamente.

El fin de semana la pase solo en mi apartamento, vi la tele, me entretuve en Internet. Solo el domingo en horas de la noche salí un rato a comprar unos panes y algo de queso, por cierto a la panadería en donde nos robaron y aproveche para devolver la camisa de panadero, incluso le conté al dueño que esa camisa fue testigo de la mejor noche de mi vida. —Si es así, se la obsequio para que la suerte le persiga —, dijo con aire magnánimo y protector.

Al llegar al apartamento, escuche la alarma del buzón de voz del teléfono, de inmediato fui a escucharlo. Lo escuche dos veces y no creía lo que escuchaba.

—“hola amor soy carolina, te llamo para decirte que no me llames mas, volví con mi marido y como entenderás no podemos seguir viéndonos, de todas maneras gracias”.

Escuche el mensaje como quince veces, después agarre el celular y lo lancé desde el cuarto piso en que vivo. Me tome una botella de Ron y al día siguiente ni siquiera fui a trabajar. Los concejos de Sonny a mi no me sirvieron, ella me abrió la puerta del auto y me cerro la de su vida.

Hoy es martes, me siento mejor y voy a invitar a salir a Teresa. Hollywood ya no me sirve.

lunes 19 de marzo de 2007

El Extasis Perdido


Es a veces, sino difícil, por lo menos complicado, recuperar algo que se pierde, aunque esta pérdida sea temporal y en el fondo sepamos que en cualquier momento regresa, pero la espera desespera, y aun mas cuando es un bien que no puedes salir a comprar en un almacén. ¿Quién vende éxtasis?..., y no me refiero a esa droga que esta de moda, hablo de el éxtasis que proporciona el escribir, ese placer supremo que hace que las palabras se deslicen de los dedos al teclado en un trance mágico que lleva de una línea a la otra, de un párrafo al otro, de una pagina a otra.

Tenia mas de una semana frente a la pantalla en blanco, las letras, las palabras, las líneas, no salían, entonces me paseaba por la Web, respondía correos o leía otros Blogs, para ese momento comencé a darme cuenta que algo me faltaba; ¿pero que sería?..., —inspiración —, me dije a mi mismo—.

Salí a la calle a buscarla, estaba tembloroso con un síndrome de abstinencia de letras, la inspiración tiene que estar por allí, si miro con atención la encontrare. Camine por una calle del centro, llena de bullicio y de fritangas, mire a una señora de caminar cansado y rostro lleno de pesar, —esa señora lleva una pena consigo, —pensé mientras la observaba; pero de penas no quiero escribir, y de eso estoy seguro. Luego a la entrada de un cine, de esos viejos que solo pasan pornográficas y mexicanas de Jorge Negrete, vi a una pareja de adolescentes que se manoseaban mientras hacían fila, pero en ellos no vi nada interesante que contar, mas adelante en el trafico observe a un anciano que conducía un viejo Pontiac, pero en el, solo observe el rostro gentil de un abuelo inmigrante que soñaba con ver a sus nietos convertidos en hombres y mujeres de bien en el nuevo mundo.

Continué con mi búsqueda, recorriendo bulevares y calles del centro de la ciudad, y en ese ir y venir conocí a un taxista como de cincuenta años de piel morena, que me contó de aquella noche en la que tuvo relaciones con una mujer española que se hospedo en el hotel Hilton, y de la que luego se entero que estaba embarazada, y el juzgo aquel incipiente vientre como el producto de una noche intensa de placer vivida con aquella atractiva turista venida del otro lado del océano, pensé que ese podía ser un tema interesante, pero no era lo que buscaba. Las horas pasaban, mis piernas se cansaban y la inspiración no llegaba, me metí en un bar muy elegante y me senté en la barra, tome una botella de vino mientras escuchaba las historias de un barman muy locuaz, me contó de la vez en que el solo logro cobrarle la cuenta a cinco fortachones que se iban sin pagar, sin embargo, el, usando técnicas de Karate logro vaciar sus bolsillos… esa historia me pareció cómica, pero yo no tenia ganas de escribir sobre la vida de un barman Karateca, de todas maneras me tome otra botella y me marche dando traspiés

Amanecí con una gran resaca, me serví un té doble, me senté un rato en la computadora y no logre escribir nada. Luego de haber dormido un rato mas, volví a salir, y esta vez no fui al centro, sino que me adentre en uno de esos grandes centros comerciales, y lo primero que vi fue a una chica anoréxica admirando una vitrina de Prada, parecía querer comprar, pero también parecía no tener dinero, no le di importancia y camine al café mas cercano, me senté en la única mesa vacía, en la que también por cierto habían tres sillas mas también vacías, me sentí un poco solo en medio de tanta gente y aun mas sentado en una mesa para cuatro ocupada solo por mi, se me ocurrió escribir de un hombre invisible, pero no me gusta la ciencia ficción, o por lo menos no me gusta escribir sobre ella, tome un café, leí el periódico, vi pasar lindas mujeres y en cada una de ellas había una historia, pero igual nada se me ocurrió, seguí caminando por los amplios pasillos, miraba los rostros, trataba de encontrar la oscuridad en la claridad de las miradas, no buscaba lo positivo, buscaba el lado sórdido, ese lado que todos esconden, pero no logre verlo, será que tengo que cambiar de genero y ponerme a escribir libros de autoayuda y de crecimiento personal, la sola idea de eso me espantaba, me hacia sentir como un gurú espiritual. De pronto vi a una mujer como de treinta años tratando de indicarle a una persona como usar el cajero automático de un banco, se me ocurrió que podía pertenecer a una de esas mafias de clonadores de tarjetas, pero eso parecía un tema para las crónicas policiales de la prensa. Seguí mi camino y me dieron ganas de ir al baño, tardé como diez minutos en encontrarlo, era un baño muy amplio y también muy limpio, luego de mi visita al retrete me acerqué al lavamanos y vi un billete de un dólar, miré a los lados a ver si había alguien, estaba solo yo, así que tome el billete lo metí en mi bolsillo y me largue de allí, me senté nuevamente en el mismo café y en la misma mesa, saqué el billete y comencé a mirarlo, era un billete común de un dólar, ¿por cuantas manos habrá pasado? —me pregunté —. Las respuestas no se hicieron esperar; quizás llegó de manos de algún turista que tomaba el sol en una playa de la costa del pacifico en Colombia, y fue a dar al interior de una cartera de lana tejida, propiedad de alguna vendedora ambulante, ustedes saben, de esas que venden collares hechos de cuentas, esta señora mas tarde y atendiendo a un reclamo de su hija, se vio en la necesidad de entregarle ese billete para que pudiera completar un pago que debía hacerle a una amiga que le había vendido algunos artículos de tocador, de esos que se venden por catálogo, la misma mientras iba hacia la casa de su novio fue victima de un robo por parte de un hampón, este, feliz se fue a celebrar con el botín de su fechoría a un burdel de mala muerte que estaba cerca del muelle y ya en medio de una gran borrachera ordeno que cerraran el bar, ofreciéndose a pagar la cuenta de todos los allí presentes. El billete en cuestión fue a parar a manos de la cajera, que le uso para pagarle su comisión a una hermosa puta brasileña oriunda de Manaos. Esta en un viaje de visita a su mamá que estaba viviendo con un chulo en Boa Vista, gasto el papel en una farmacia a la que tuvo que ir por por unos analgésicos para curarle la resaca al tipo, el dependiente de la farmacia, un gay fanático de Eminen y de Simone, partió rumbo a la casa de su novio no sin antes pasar a comprarle un chocolate, para lo cual utilizo el billete. La vendedora de chocolates, una chica venezolana oriunda de Tapipa, que había hecho de la venta de chocolates Toronto su modo de vida, tomo un autobús hasta el estado Aragua en Venezuela, en donde había planeado reunirse con una amiga margariteña, el encuentro no fue tal, la esperada amiga no apareció y nuestra vendedora de chocolates se fue a su natal Tapipa, en donde le haría una visita a su Mamá, que ya hacia varios meses que no veía, el encuentro con su madre fue poco menos que dramático, llantos, risas, abrazos, reproches, mas llantos, y finalmente la calma y las historias de lo ocurrido, cuentos de la faena y mas llantos.

Al día siguiente, Maribel, nuestra vendedora de chocolates se levanto muy temprano, dispuesta a visitar a todos aquellos a quienes tenia tiempo sin ver; primos, primas, tíos, tías, vecinos, amigos de la infancia, en fin casi todo el pueblo, su mamá feliz por la presencia de su hija se dispuso a preparar un rico almuerzo, no sin antes desempacar las cosas de su niña y ocuparse de lavar su ropa, que estaba toda sucia.

Maribel se demoró mas de lo previsto, incluso recibió una invitación a almorzar en casa de su tía Fermína, cosa que agradeció y no rechazo, pues sabia lo bien que cocinaba. A eso de las tres de la tarde Maribel volvió a casa. —Mami disculpa, pero es que tía Fermína se empeño en que comiera su pollo horneado, y no pude negarme —, dijo con cara de apenada—. Si ya me imagino, yo se desde hace tiempo que prefieres la comida de ella que la que yo te preparo—, reclamó su mamá, con el semblante severo—, pero para que vea quien es la que hace todo por usted, mire, le lave toda la ropa, hasta la que trajo puesta—. Gracias mamá—, dijo Maribel mientras corría a mirar el pantalón que traía puesto durante el viaje—, lo sostuvo, hurgo en sus bolsillos, lo sacudió y nada, el billete de un dólar no estaba, fue hasta la lavadora y allí le encontró hecho migas, —bueno, que se puede hacer, total era solo un dólar—, dijo, sin hacer mas comentarios—.

La historia de ese dólar no me pareció interesante, ni tampoco la de ninguno de los personajes que en algún momento tuvieron contacto con el, salvo por la puta brasileña, de la cual ni siquiera tengo su dirección, así que lo mas probable es que tampoco la vea, lo mejor será que me vaya a beber o a dormir y quizás en la botella o en la cama la inspiración me alcance.

martes 13 de marzo de 2007

Ya Ella No Me Acompaña

Cuando yo tenia 22 años, o 23 ya no recuerdo, escribí mi ultimo poema de amor, quizás mas adelante vuelva a hacerlo, pero la realidad es que hace años no lo hago, y no es que reniegue de ese genero literario, pero algo ocurrió en mi que hizo que le perdiera el afecto a la poesía, ya no la leo y ya no la escribo, la miro como algo de mi pasado, a veces hasta me parece cursi, romanticona y boba, hasta el ejercicio de escribirla me parece infantil. Se que quienes cultivan el genero y están leyendo esto me deben estar odiando, pero es mi verdad, de todas maneras voy a publicar aquí en Noche Para Leer, ese ultimo poema que aquella vez escribí, y que dedique a una mujer con la que quise compartir el resto de mi vida.

Mujer

Pensarte bella, mujer
Pensarte bella
Tocarte suave, mujer
Tu piel de seda
Vivir contigo mujer
Soñando sueños
Cantando anhelos
Libando luces
Tocando azules.
Y con sabia pluma, mujer
Escribirte unos versos.
Y con sabio pincel
Un lienzo pintarte.
Y martillo y cincel
Para estatua tallarte.
Y abonar la tierra mujer
Y frondoso árbol sembrarte
Y a su sombra suave
De pausado encanto
De dulce embeleso
Tu y yo sentados, mujer
Mirando los años
Construyendo los sueños
Haciéndonos viejos.

No se si la poesía vuelva a alcanzarme, pero por ahora trato de no estar muy cerca, prefiero dejarme seducir por los relatos o las novelas, y no es que este decepcionado, es solo que perdí el interés en la poesía, mas no en las mujeres, ellas siguen siendo motivo y musa de la noche que quiero llevarles.

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jueves 1 de marzo de 2007

La Babel De Mis Sueños



En la Babel de mis sueños una mucama inglesa que trabaja en el palacio de Windsor se deja tocar las nalgas por un jardinero Egipcio que aprendió los secretos de las plantas por boca de una prostituta dominicana que trabajaba en un bar de Chipre, al que llego de la mano de un proxeneta español que viajo a la isla en un barco de bandera portuguesa, piloteado por un griego aficionado al base-ball y a los tacos que preparaba el chef de a bordo, un filipino muy gordo con acento napolitano que se inicio en las artes culinarias de la mano de un francés que llego a tener un ventorrillo de empanadas en la orilla de una playa de Cartagena, mas por su irresponsabilidad la propietaria del inmueble, una jubilada canadiense al ver que el mismo no le pagaba las rentas y se gastaba el dinero con una mesera argentina, le echo de su tienda, dejando sin sustento a los dos vástagos de la rioplatense que ya habían sido abandonados por su padre, un mercader marroquí, venido a menos al ser estafado por un comerciante peruano que actualmente se encuentra preso en un penal venezolano en el que comparte celda con un bogotano, miliciano de la guerrilla colombiana, al que su mujer una irlandesa antigua dependiente de una taberna en Dublín, dejo de visitar cuando se descubrió embarazada de un traficante de diamantes lituano que tiene su oficina en Amberes y hace negocios frecuentemente en Colombia con un negociante sudafricano, adicto a la cocaína y que ademas comparte un apartamento en Nueva York, con una modelo de 21 años oriunda de Bombay, a la que sus padres dejaron a su suerte al saber que tenia un voraz apetito por piel de su mismo sexo y mucho mas al conocer que compartía el lecho con una cantante pop alemana conversa al Budismo, religión a la que llego tomada de la mano de un fotógrafo italiano que actualmente vive un romance con la hija de un embajador austriaco asiduo y contertulio de la casa real inglesa, en la que comparte cama con una mucama que trabaja en el palacio de Windsor.©

sábado 10 de febrero de 2007

Enamorado De Las Caderas


El tedio de la noche sin dormir me hizo pensar en el tibio roce de unas caderas, a veces me paseo por la idea de abrazar unas generosas caderas de los años 80 o principios de los 90, enfundadas en pantalones tubito con el talle mas allá del ombligo, pero mi ego del siglo XXI me lleva a las estrechas caderas de finales de los 90 y principios de este siglo, el pantalón de talle muy bajo, el zipper de escasos tres centímetros y un exquisito ombligo adornado con un piercing, a veces también me imagino en el siglo XXVI Italiano, abrazado a unas caderas de 140 centímetros con muslos que quizás mis brazos no podrían rodear. En fin, hay caderas para todos los gustos, incluso las mujeres tienen su afán, pero no con caderas, ellas se enamoran de las nalgas, en los 60, 70 y 80 era impensable una mujer piropeando a un hombre por el tamaño de su pompis, ya para los tiempos que corren es frecuente que un hombre de grandes nalgas tenga a veces que huir a las carreras perseguido por una turba de féminas aficionadas a manosear nalgas masculinas, esto se suele ver en aeropuertos, terminales de buses, bares, discotecas e incluso se ha sabido de ataques en el interior de templos religiosos, en los que se supone que se acude por la adoración divina.
Al final yo soy flexible en cuanto a las caderas femeninas, a veces puedo ser seducido por las modernas caderas de 80 a 90 centímetros con vientre plano, piercing y tatuaje en la baja espalda, aunque debo decir que unas caderas de mas de treinta años en una mujer bonita e inteligente, son un bocado apetecible que deja un buen sabor en la boca que puede ser degustado por años y años.©

La Mujer Que Conoci


Viéndolo desde afuera el sitio parecía vacío, pero tras abrir la puerta el ruido de la muchedumbre y el humo del cigarrillo aturdían los sentidos, camine despacio hasta la barra, evitando tropezar con los que ya se tambaleaban y daban traspiés, apure el paso tratando de conseguir esa silla que parecía sola y estaba justo en el centro y a un lado del sifón. Casi al tiempo en que alcanzo la silla una mujer de tez blanca, cabello negro y grandes ojos también negros se sentó en ella, yo simplemente me hice a un lado haciendo un ademán de cortesía, cosa que a ella pareció serle indiferente, después de varios intentos de comunicarme con el barman al fin lo logre y le pedí un escocés con soda, al tiempo que ella parecía entretenerse jugueteando con la sombrilla de papel que decoraba su margarita.
Ya con mi escocés en la mano, previa espera de incontables minutos, sentí la irrenunciable necesidad de acercarme a esa mujer que parecía tenerlo todo menos compañía; sin embargo decidí esperar... tiempo después y durante la ingesta del segundo trago, cobre el animo suficiente para abordarla, y creo que lo hice con torpeza, use el conocidísimo "¿Que hace una mujer tan bella como tu en un lugar como este?"; la sonrisa de esa hermosa mujer no se hizo esperar, le pareció muy gracioso el que me le acercara con una frase tan gastada, entonces me di cuenta que esa entrada atropellada había dado un buen resultado; mi siguiente paso no se hizo esperar, le invite otra margarita y yo me pedí otro, on the rocks, esta vez la sonrisa que me obsequio no me dejo ninguna duda, esa mujer definitivamente era mía.
En la medida en que transcurrían los minutos esa mujer me cautivaba mas y mas, su conversación era deliciosa, su sonrisa genuina y fresca, su fragancia de mujer me hipnotizaba, tenia que ser mía, no podía perder esa oportunidad... luego de muchas margaritas y muchos escoceses las cosas comenzaron a fluir como yo quería, ella respondía positivamente a mis halagos, devolviéndome sonrisas y miradas llenas de coquetería, decidí dar el siguiente paso y pedirle que fuera mía, que su atractivo me era irresistible.
Las horas pasaban y los temas de conversación cambiaban, de las generalidades que decimos cuando recién conocemos a alguien; al dialogo intimo de un hombre que seduce y una mujer que se deja seducir, quería tenerla, su mirada era de fuego, su sonrisa de ángel, sus caderas parecían reclamar el roce de otra piel; le pedí que fuera mía, y me dijo que la llevara a la cama; nos pedimos un trago mas y me dejo probar sus labios, le pedí que nos fuéramos y me dijo que si, que le esperase mientras iba al tocador; la mire mientras caminaba, era una mujer deliciosa, parecía que todos la miraban a ella, lucia como la dueña de la escena, como la princesa del lugar.
pedí la cuenta y otro trago mientras esperaba por ella, el bartender me dijo que yo era un hombre con suerte, y me comento que era la primera vez que esa mujer visitaba el lugar; se llama Isabel le comente, sin darle mas detalles, pasaron como diez minutos y ella no aparecía, comencé a preocuparme, quizás algo podría haberle pasado pero decidí darle cinco minutos mas, a veces las mujeres se demoran mas de la cuenta en el tocador y ella de seguro se esmera en su arreglo... continué hablando con el bartender de lo que siempre se habla con ellos, de mujeres, de la vida, de tragos, y otra vez de mujeres, mire el reloj y me preocupe aun mas, ya habían pasado quince minutos, de hecho diez mas de los que había pensado, entonces decidí hacer algo, llame a una de las meseras y le pedí que por favor fuese al tocador y viese que pasaba con mi chica.
Minutos después y con cara de indiferencia la mesera se acerco y me dijo que en el tocador solo había una mujer ebria tratando de apuntar con el labial en el sitio correcto, aunque casi siempre se pintaba el mentón y las mejillas, yo decidí cerciorarme, y le pedí que me permitiese mirar por mi mismo... después de pensarlo y muy a su pesar al fin accedió. Corrí al tocador para encontrarme con la misma mujer ebria que aun parecía no dar con el sitio correcto, por segundos o no se si minutos me sentí paralizado, ella no estaba, recorrí varias veces todo el lugar incluso el baño de caballeros y no la conseguí, salí a la calle a buscarla, y el portero junto a varios meseros me dieron alcance para reclamarme el pago de la cuenta, yo me encontraba obnubilado, confundido, y casi sin pensar me metí las manos en los bolsillos, saque la billetera y le entregue la tarjeta al bartender que también había salido, tal vez para enterarse si yo había logrado huir.
Durante un mes acudí a diario a la calle donde esta ese bar, para encontrarme siempre con la marquesina de neon opaco que anuncia la entrada del Bigpub, nunca la volví a ver, a veces me paraba en la esquina solo a mirar la entrada del bar, otras veces entraba y me tomaba unos tragos, y algunas veces recorría los bares cercanos para encontrar siempre alguna silla vacía, y nunca una con ella al lado.
No se porque se fue, puede que ese haya sido su plan, o tal vez se sintió mal y no quiso decirlo, o era una esposa tratando de ser infiel sin poderlo ser, o era un hombre y ante la posibilidad de verse descubierto huyo; si fue así se lo agradezco, pero esa es la posibilidad mas remota. Solo se que quiero verla, con el tiempo la olvidare, mejor dicho, olvidare la urgencia de verla, de tenerla, y me quedare con el recuerdo de una noche en la que creí tocar el cielo y no lo toque.©

Motivos Para Escribir


Escribí el titulo antes de comenzar a escribir lo que ahora escribo, y eso a veces es complicado ya que el titulo encallejona mis ideas, pero como los motivos sobran, el callejón se hace amplio; incluso tanto que deja de ser callejón para convertirse en una Terminal internacional con un sinnúmero de destinos. Una vez escribí porque mi madre me enseño, al igual que mis maestras en el colegio; cuando ya supe escribir y leer correctamente, descubrí los libros, y con ellos la poesía, entonces uní oraciones con ritmo e hice poesía; inocente, infantil y hasta burlona, pero finalmente poesía; cuando ya fui un adolescente el amor se convirtió en mi motivo, entonces escribí poesía para el amor; propio y de ajenos, pero para el amor; luego con los años mi pluma adquirió color social, cuando la política empezó a interesarme; pero saben que eso me aburre; ahora, mí pluma encontró su yo, me refiero; a mi yo escritor de cuartillas. Ahora me gusta escribir sobre vidas ajenas, e intentar que el lector se sienta como uno de esos personajes, qué no se si existen, pero si se que viven y están cerca de nosotros, o quizás somos nosotros mismos viviendo sus vidas, o queriendo dejar de vivirlas; ahora, el problema grave: no tengo lectores, ellos no saben que existo, pero si quiero existir en sus conciencias, en su bolso de viaje, en el asiento del auto o al lado de su cama en forma de papel y tinta litográfica.
Hasta ahora, en todos estos años, mi esfuerzo se ha limitado a unos pocos artículos publicados en la prensa regional, en los cuales la política ha sido el tema predominante, pero ya no quiero escribir sobre eso; aunque si podría contar historias de políticos, de artistas, de taxistas, de prostitutas y proxenetas, o quizás de usted quien me lee; aunque no se si existe; bueno, solo existirá si me lee, aunque si me esta leyendo ya existe, o por lo menos así lo es en la conciencia de mis líneas; no piensen que estoy loco por decir eso, pero la palabra escrita es expresión de vida y expresión de conciencia.
Ahora ya confirmada su existencia como lector, hecho que solo usted puede confirmar, con el solo hecho de haber llegado hasta aquí en su lectura, aunque es una confirmación solitaria, pues es solo para si mismo, pero no importa, ya en este punto, parte de mi yo escritor existe en su yo lector, y eso para mi es un éxito: ¡alguien me esta leyendo, aunque yo no lo se! He pensado algunas formas para invitar a la gente a que me lea; puede ser que me pare en las estaciones del metro, o en las paradas de bus y obsequie mis escritos, pero podrían pensar que son panfletos políticos o publicidad de jabón y los botarían a la basura, o quizás, no llegarían al lector que me interesa; aquí viene la pregunta: ¿Cuál es el lector que me interesa?…: una respuesta sencilla podría ser: cualquiera que no quiera ser el protagonista de una de mis historias, o acaso un protagonista que quiera convertirse en espectador de su propia historia.
Los motivos para escribir están allí, viven en cada ser humano que tenga una vida que se pueda contar, incluso la vida de un aburrido y oscuro contador, puede convertirse en una historia fascinante, si ponemos a su lado a una mujer hermosa, infiel, y a su amante que es capaz de cualquier cosa para tenerla solo para el; o el buen esposo, buen padre y medico de profesión que de noche viste de mujer y sale a las calles a saciar sus deseos primarios.
Ser leído, será mucho pedir, o es que será un privilegio otorgado a pocos; si tuviese mucho dinero pagaría por ser leído, pero no seria una lectura sincera, sin embargo el hecho de pagar por ser leído, me haría famoso, y provocaría que muchos a quienes no pague también se interesaran en leerme. Escribir y borronear cuartillas, salir a la calle, y en los rostros de la gente encontrar historias que contar; sabían que los rostros hablan, sin necesidad de que de sus bocas salga palabra alguna, aunque la lectura que se haga del rostro sea equivocada; ocurre a veces, que miramos a una ancianita de rostro gentil, y la juzgamos como a una tierna abuelita, cuando en realidad es una expresidiaria que purgo veinte años por el asesinato de su esposo e hijos; o el caso de la joven maestra con apariencia de intelectual, vestida con sencillez y llevando gafas con un anticuado marco de pasta, aunque en la realidad es una mujer insaciable y promiscua en la cama, de ella habría mucho que escribir, y mucho mas que leer. Pero hablemos finalmente de mi motivo para escribir; ¿saben cual es?… quiero ser leído, entonces soy un interesado; escribo por el interés de ser leído.©

La Señora Purificacion


Era la niña de la que todos querían ser padres, Purificación se crió en uno de esos hogares de arraigado catolicismo, quizás de allí le viene el nombre; en las mañanas su madre Maria Gracia, solía llevarla tomada de la mano al Colegio Santísima Trinidad, en donde recibió la mas completa y formal educación católica. Los años hicieron de la pequeña Purificación una muy querida y linda jovencita, era el orgullo de su madre quien ya la imaginaba de hábito, y en un convento de la Congregación de las Hermanas Terciarias Capuchinas, pero esta vez el sueño de Maria Gracia se estrellaba con las ganas de Purificación, quien ya le tenía color al vestido que luciría en su carrera.

Cuando Purificación cobro el suficiente valor para enfrentar a su madre y decirle que ella no quería ser una monja, y que había decidido servir a dios de otra forma, y no como ella esperaba, la reacción de esta no fue otra que el silencio, y que clase de silencio, el mas largo de todos, no le habló durante casi un año, hasta que aconsejada por vecinos y amistades, decidió un día acercarse y sentarse junto a ella a los pies de un frondoso apamate.
—Hija, ¿Que quieres de la vida? —dijo María Gracia a una Purificación que no salía de su asombro.
—Ser feliz —, respondió Purificación con mucha seguridad
—y para ti, ¿Qué es ser feliz?
—Ponerme un uniforme blanco y caminar por los pasillos de un hospital atendiendo enfermos, esa también es una forma de servir a dios, ¿no lo crees así mamá? —dijo Purificación ante el asombro de su madre.
Maria Gracia permaneció callada sin poder decir palabra, era la primera vez que escuchaba a su hija hablarle con tal convicción, y en ese momento sintió que contra eso no podía luchar.

Los años hicieron de Purificación una gran enfermera, lo que le ganó un puesto en un hospital de la capital. Los días de muchacha de provincia llegaban a su fin, y los días de mujer soltera también. José no era el más atractivo, pero a los ojos de purificación ese hombre que temblaba como un niño mientras ella le limpiaba una herida que se hiciera en un accidente de cocina, era lo suficientemente interesante y dueño de unas cualidades que lo convertían en el ideal de padre de familia que ella siempre imagino para sí. José se convirtió en su novio y tiempo después en su esposo, eran una pareja con un futuro prometedor; el un aventajado abogado y ella una gran enfermera con un empleo estable.

Todo transcurría felizmente en el hogar de Purificación y José, los hijos no tardaron en venir; Manuel y trinidad se llamaron los vástagos de la feliz pareja, lejos quedaron los años de nuestra señora en su natal pueblo de provincia. Los días de Purificación ahora eran muy activos; se levantaba muy temprano en la mañana, preparaba el desayuno de los niños y el de José, luego se despedía amorosamente de su marido y partía con los pequeños rumbo al colegio, mas tarde en su pequeño auto francés conducía hasta el hospital geriátrico en donde ya había alcanzado el rango de jefa de enfermería del piso cuatro, donde se encontraban los ancianos con enfermedades terminales. El fin de la jornada no era muy diferente; llegaba a casa a preparar la cena, revisar la tarea de los niños, escuchar historias de litigios que José le contaba, después a la cama, y si José se animaba, algo de sexo, pero casi siempre muy rápido para el apetito de purificación.

Con el tiempo la rutina fue haciendo mella en el animo de Purificación, se sentía inmersa en un ciclo que se repetía día a día, no había cambios, José cada día tenia mas trabajo y menos tiempo para ella…, hasta que un día que no parecía ser diferente a los demás, ocurrió algo que cambiaria todo. Una vez al mes y quizás para congraciarse con el recuerdo de su madre, y para reconciliarse con su fe católica, purificación destinaba un sábado por la noche al mes al cuidado gratuito de enfermos en el hospital psiquiátrico, ese sábado no parecía ser diferente al anterior ni al que le precedió, salvo por lo que después ocurrió… El camino al hospital fue particularmente largo, estaba lloviendo y había un trafico desquiciante, y ya en el hospital las cosas no fueron muy diferentes, al franquear la puerta principal se encontró con una vieja amiga de la infancia con la que no le gustaba toparse; era también enfermera y se había casado con un eminente cirujano plástico que había hecho de ella un clon de Sofía Loren en sus veinticinco años, era el tipo de mujer que disfrutaba presumiendo de lo que tenia, y esto le era mucho mas placentero si su interlocutora era Purificación.
—Hola Puri, te conservas muy bien a pesar de tu edad, —dijo cecilia mientras miraba a purificación de arriba abajo.
—Y tu como siempre tan natural y tan amable Ceci, —contesto Purificación tratando de mostrar su sonrisa mas irónica.
Ya en el elevador Purificación se sintió mas aliviada, sobretodo por la ausencia de Cecilia su vieja y nada querida amiga, el numero seis se ilumino en el panel de control, y fue como si una señal de alarma se hubiese activado; ¿Cómo estará el animo de David?, —se preguntaba Purificación, pensando en el enfermo que le tocaba cuidar esa noche. David era paranoico y esquizofrénico, normalmente estaba sedado, pero con frecuencia se encontraba muy lucido, cosa que era preocupante. Pero definitivamente este era un día extraño en la vida de Purificación, al acercarse al cubículo de seguridad para solicitar acceso a la habitación de David, el oficial de seguridad que ya le conocía le informo que David ya no estaba con ellos ni lo estaría nunca mas, pues se había suicidado… esto dejo sorprendida a Purificación, pues en medio de todo ya le tenia mucho afecto, pero mucho mas se sorprendió cuando el gendarme le contó como había sido.

Ya en su auto y fuera del hospital Purificación seguía pensando en las razones que habría podido tener David para hacer lo que hizo y de la forma en que lo hizo; ¿Pero quien conoce las razones de la locura? —se preguntaba Purificación, como poniendo punto final con una interrogante que no tendría respuesta.

Ya había dejado de llover y para calmar los nervios que ya tenia crispados, Purificación decidió dar un paseo en su coche, para quizás relajarse y no llegar tan temprano al tedio en que se había convertido su hogar; la avenida del boulevard estaba poco transitada, eran ya pasadas las ocho y la lluvia había ahuyentado a la fauna nocturna que solía desfilar por las aceras empedradas, solo algunos borrachos y prostitutas habían iniciado su ronda… el aviso luminoso que rezaba Lunabar, llamo la atención de Purificación, paso lentamente al frente y le pareció un sitio decente.

Purificación bebía muy poco, lo hacia en reuniones sociales y siempre en compañía de su esposo, pero esta noche como ninguna otra en su vida quería estar sola y beberse unos tragos sin mas compañía que la de su copa, sin embargo no podía evitar sentir algo de temor ante el hecho de entrar sola a un sitio nocturno, pero finalmente las ganas pudieron más que los temores y se decidió a pasar… El Lunabar era uno de esos lugares ya entrado en años y frecuentado por hombres en busca de sexo, y por mujeres en busca de hombres que pagasen algo por un rápido encuentro de pieles y un poco de sudor, Purificación cruzo el portal ante la mirada incisiva y escrutadora del portero, al que le pareció extraña la presencia de una mujer muy recatada, atractiva y ya contando más de tres décadas, quizás cercana a los cuarenta, —tal vez es una esposa en busca de un marido infiel, —pensó mientras ella se dirigía a un sofá para dos muy bajo que tenia una mesa de vidrio con bordes acolchados y se encontraba al fondo en un rincón poco iluminado y lejos de la barra.

Desde su lugar Purificación tenia una vista privilegiada del lugar, se sentía extraña y le pareció que estaba en un lugar poco recomendable para ella, todas las mujeres que había vestían ropa muy corta y en el peor de los casos transparente y en extremo reveladora, aunque lo que mas le sorprendió fue una mujer negra y muy pero muy gorda que llevaba una falda tan corta que llegaba a revelar parte de su desnudez, tal espectáculo no hizo mas que inflamar los temores de Purificación y provocar en ella un deseo irrefrenable de marcharse, pero el destino no quiso que las cosas fueran así

Ya de pie y dispuesta a marcharse, Purificación observo la figura de un diminuto hombrecito que vestía de mesonero y apuraba el paso hacia ella llevando una bandeja con una copa llena de una bebida color naranja. El hombrecito ciertamente no era un enano, pero estaba en el umbral entre serlo y no serlo, la sonrisa del hombrecito en contraste con su cuerpo era grotesca, su boca era enorme y sus dientes lo eran aun más. —Señora, este trago se lo envía el señor que lleva el traje de tweed allá en la barra, —dijo con una voz infantil y chillona mientras dejaba el trago en la mesa. —Gracias… —dijo Purificación titubeante y sin poder ocultar que la presencia del hombrecito la turbaba. Purificación miro la pequeña figura alejarse de su mesa en dirección al hombre del traje, no sabia si marcharse o sentarse nuevamente y aceptar el trago, finalmente y por no ser descortés decidió tomarse el trago para después largarse.

El Orange´s Dream, trago que Purificación no conocía, tardo poco tiempo en desvanecerse de su copa, y aun sin haberlo terminado el diminuto hombre ya estaba en la mesa con otro igual sin darle tiempo a Purificación de aceptarlo o rechazarlo, lo dejaba en la mesa, hacia girar su pequeña humanidad y volvía a perderse en la oscuridad del bar. —Si había tomado ya uno, dos no eran mucho mas, —pensaba Purificación mientras apuraba su segundo trago. El hombre del traje aun era un misterio a los ojos de Purificación, pues desde su ubicación solo alcanzaba a mirarle la espalda, aunque si podía notar que no era muy alto y que también era un poco obeso y dueño de una incipiente calva; Purificación miraba el reloj para confirmar que aun era muy temprano y no había problema en quedarse un rato mas, —pero, ¿para que? —se preguntaba a si misma sin encontrar una respuesta.

Dos Orange´s Dream mas tarde Purificación comenzaba a sentir el alcohol subiendo a su cabeza y ganándole terreno a su voluntad, era extraño pero a pesar de no sentirse totalmente a gusto en el Lunabar no podía evitar las ganas de quedarse un rato mas… solo cuatro mujeres mas estaban en el sitio, y se encontraban al extremo de la barra y lejos de Purificación, el único cliente era el hombre del traje de tweed, que aun seguía de espaldas en la barra. Los acordes de un mariachi entonando un viejo corrido eran los únicos que rompían el silencio en el bar, Purificación permanecía sentada sumida en sus pensamientos, sintiéndose incluso un poco culpable por encontrarse allí en ese sitio que obviamente no era para una mujer como ella, y mientras esto ocurría no alcanzo a mirar que el hombre de la barra, quien le había estado enviando tragos se dirigía hacia ella.

La voz grave aunque ahogada un poco por el ruido de la música sorprendió a Purificación que se hallaba ensimismada en sus pensamientos, —buenas noches, me puedo sentar, —dijo el hombre del traje de tweed, mostrando una mirada amable y sincera. —Si, siéntese allí, —Respondió Purificación con el semblante tenso y mostrando una sonrisa nerviosa, — ¿usted como se llama?, —pregunto el hombre mientras tomaba asiento a su lado. —Purificación, me llamo Purificación, —dijo casi sin atreverse a mirarle el rostro. —es un nombre interesante, si, muy interesante, sobre todo tratándose de este lugar, —dijo el hombre del traje de tweed mientras observaba la esquiva mirada de la mujer que tenia al frente. — ¿Por qué lo dice?, —pregunto Purificación, esta vez con mas confianza y mirándole a los ojos. —La pureza no es algo que abunde por acá, —contesto, desviando la mirada hacia el escocés que sostenía en la mano derecha.

Las copas y la oscuridad del Lunabar se convirtieron en acogedor escenario para Purificación, que ya se comenzaba a sentir a gusto aunque algo inquieta por la presencia del hombre del traje de tweed. —siéntase cómoda, mi nombre es Antonio y soy un viejo cliente de este bar, y conmigo esta segura, —agrego tratando de ganar la confianza de Purificación. —Esta bien, lo que pasa es que no suelo frecuentar estos sitios, —dijo Purificación mientras la imagen de su José que estaba en casa acudía a ella en forma perturbadora. La conversación y el alcohol no paraban entre Purificación y Antonio, bastaba que solo quedase un tercio del contenido en la copa, para que con prontitud el hombrecito de grotesca boca acudiese a la mesa con otra llena. Antonio ciertamente era un hombre muy agradable y conversador, de mirada profunda y rostro interesante, con rasgos del oriente medio o quizás marroquí, y por su atuendo se notaba que el éxito no le era esquivo.

Las horas pasaban y casi al filo de las dos de la madrugada las manos de Antonio comenzaron a ganar terreno y confianza en Purificación que ya superaba la decena de Orange´s Dream, se sentía como en un teatro en donde ella era el publico que miraba una obra en la que ella misma era la protagonista, estaba confundida y a la vez extasiada con las caricias, los piropos y los besos de Antonio, se sentía deseada y con ganas de ser tocada, desnudada y amada.

Después de administrarle el sedante, Domingo salio apresurado de la habitación, eran casi las tres y le tocaba el cambio de guardia, y hoy especialmente estaba apurado; no quería llegar tarde a la cita con Gloria, David miro la figura del enfermero salir, olvidando cerrar la puerta con llave… permaneció callado y quieto esperando que no hubiese nadie en el pasillo, luego salio descalzo, era la oportunidad que había estado esperando y solo podían ocurrir dos cosas; o moría en el intento o escapaba hacia la libertad.

La imagen de David estrellando su cabeza contra el piso después de haberse lanzado desde el piso seis por el ducto de servicio de la lavandería, esperando encontrar abajo un contenedor de ropa, despertó sudorosa y sobresaltada a Purificación. Se encontraba sola en una habitación que obviamente era de un hotel, estaba desnuda y su ropa tirada por toda la habitación; miro su reloj y eran casi las siete de la mañana, se asomo al balcón para darse cuenta que se encontraba en un hotel que esta justo al frente del Lunabar, su Peugeot rojo aun estaba estacionado en donde lo dejo; se vistió rápidamente, tomo su bolso, se puso unas gafas oscuras para ocultar los estragos de la noche y se marcho.

Camino a casa los nervios la traicionaban, iba llena de temores y de culpas, se detuvo en una plaza cercana a su casa para acicalarse un poco y borrarse los rastros de la noche, abrió su bolso para sacar su estuche de maquillaje y se encontró un fajo de billetes que ella no había puesto allí, los guardo nuevamente se empolvo un poco y continuo su camino.

El Lunabar se encontraba solo, no habia clientes, solo algunas mujeres se paseaban por el bar; Purificación se encontraba al fondo en su lugar de siempre y al lado de su amigo Beto —el pequeño hombrecito de grotesca boca —. —Como hemos cambiado Purificación, nos estamos poniendo viejos y esto sigue igual, quien iba a pensar que aquel día hace ya diez años cambiaria tu vida, —dijo Beto con su voz chillona y su mano derecha apoyada en el muslo de Purificación. —si Beto todos los días de mi vida recuerdo ese día, y cada sábado en la mañana me he dicho a mi misma que no debo volver… ¿y sabes que, Beto?, he tenido suerte, algún día mi familia lo va a saber, esto no se puede tapar toda la vida, —dijo con la mirada perdida mientras estrechaba la mano de su amigo… Beto te voy a hacer una propuesta, —continúo diciendo Purificación acercándose más y hablando al oído de su amigo, —te voy a complacer en algo que siempre has querido. — ¿y que será?, —dijo Beto interrumpiéndola. —Quiero ir a la cama contigo, —susurro Purificación al oído de un incrédulo Beto que dibujaba una amplia sonrisa en su rostro.

El Lunabar sigue con sus puertas abiertas, y mas allá de sus puertas se perdieron los sueños, quedaron solo las ilusiones, sus personajes son solo títeres de una noche que no perdona, de una calle que quiere ser transitada, de un trago que espera ser bebido y una cuenta que debe ser cancelada. Purificación aun sigue allí, más vieja y con el encanto ya perdido, si un sábado en la noche te acercas, allí la encontraras, ahora camina despacio, muy despacio.©

Lo Que Pensamos De Los Demas


Salir a las calles es una aventura sensorial; no es necesario ser un gran observador, para darse cuenta de la diversidad de caracteres que pueblan nuestras calles, pero el asunto interesante es como vemos a los demás, y como los demás nos ven a nosotros. Solemos juzgar a los otros por su apariencia, por lo que dicen o por lo que tienen, o quizás por lo que no tienen; aunque el hecho real e indisoluble es que lo que pensamos de los demás, esta íntimamente ligado a lo que pensamos de nosotros mismos: Tomemos el caso de una mujer obesa, y al tiempo acomplejada por su sobrepeso. ¿Cómo creen ustedes que ella se ve a si misma? : Es difícil saberlo, pero al leer cifras que hablan sobre el incremento de la obesidad, se sienten secretamente satisfechas, y llegan a pensar maliciosamente: “oh, cada vez hay mas como yo”; o al ver a una mas gorda la miran de arriba abajo, y si tienen a alguien al lado comentan: “no se como una persona puede llegar a ese estado, por lo menos yo tengo forma y me visto bien”. Pero aun mas patética es la posición del intelectual, que se cree poseedor de un coeficiente superior al promedio y mira a los demás por encima del hombro, al tiempo que les ve como a primates protagonistas de, ”La Evolución de las Especies”, en sus primeros capítulos, o del Reality Show: “Vida de Monos”, del Animal Planet.
Cuando caminamos por las calles siempre estamos haciendo juicios de los demás, si estamos acompañados, quizás los exteriorizamos, y si estamos solos los procesamos internamente; cuando vemos a una mujer atractiva con ropa provocativa, inmediatamente pensamos que es fácil y que es una fiera en la cama, quizás es cierto, pero puede no serlo. Podría ser mas sencillo que todos usáramos un scanner de conducta humana, de esta forma no tendríamos que perder el tiempo haciendo juicios, ya que tendríamos una lectura exacta, incluso con las variables conductuales en diferentes tipos de situaciones, pero eso no existe, y mejor que siga siendo así.
Lo realmente importante seria flexibilizar nuestros patrones, me refiero a los que empleamos para hacer nuestros juicios; por ejemplo: Entramos a un bar, y vemos a una mujer sola en la barra, de inmediato pensamos, “ella necesita un hombre, es obvio que lo esta buscando”, esta es una apreciación aventurada, pues quizás su novio esta en el baño, o esta sola bebiéndose una pena, o peor aun es lesbiana, y esta en espera de su compañera. No podemos pensar de manera lineal, tenemos que abrir un abanico de posibilidades para reducir el riesgo de equivocarnos; no piensen que estoy escribiendo un texto de autoayuda, ni sigan mis concejos, pues no se si son buenos, al contrario podrían ser una mala influencia.
Los hombres solemos juzgar a nuestros congéneres desde nuestras carencias, cuando vemos a alguien que ha tenido éxito, decimos: “Bah… todo se lo pusieron fácil, o, que lo obtuvo ilícitamente, sin embargo, inconcientemente le juzgamos así, porque quizás carecemos de los atributos que le proporcionaron el éxito; esa es una forma egoísta de pensar, siendo gentiles, deberíamos pensar así: “voy a usar todo mi potencial, para tener éxito como el”, pero afortunadamente somos imperfectos, y no pensamos así; ese ultimo comentario no lo tomen en cuenta, es mas bien una forma de justificar la deformación de los valores, pero en esta ultima sentencia quizás estoy justificándome o expresando una culpa que no existe; bueno, mejor dejarnos de decir y desdecir; lo mejor es seguir equivocándonos o acertando cuando juzgamos a los demás, y como concejo final les digo a manera de ejemplo: si ven a un hombre que camina por el pasillo de un hospital, ataviado con una bata blanca, no pensemos solo que puede ser un medico, pensemos también, que podría ser un científico loco que comercializa con órganos humanos, o también que puede ser un maniático sexual, al que le gustan las mujeres con enfermedades terminales, y para acercarse a ellas se disfraza de medico.©

Lo Tenia Todo Planeado


Apenas daban las cuatro, cuando una ligera lluvia empezó a caer; pero esto no impidió que como siempre lo hago, me acercara a algún café de los que tanto abundan en nuestra ciudad, era viernes, y la noche que venia se antojaba interesante; el café estaba repleto, quizás por la lluvia, a quien no le provoca un café cuando llueve; hube de esperar algunos minutos antes de conseguir una mesa, y muchos mas antes de ser atendido; mientras esperaba revise mi agenda, buscando el teléfono de alguna amiga que me acompañara con algunas copas, durante el tiempo en que buscaba, la mesa que estaba a mi lado fue desocupada, e inmediatamente una mujer hermosa y con ojos color de cielo, ocupo la silla que estaba justo al frente de la mía, solté mi agenda y casi no alcance a escuchar al mesonero que me saludaba, al tiempo que preguntaba si quería algo; Pedí un café expresso largo, como siempre lo tomo; todo lo hacia sin quitar la vista de esa mujer, parecía que brillaba y que todo lo que había a su alrededor era insignificante, se le veía segura, con aire resuelto, vestía con sencillez, pero era dueña de una elegancia natural; la miraba de arriba abajo, solo eso era una experiencia deliciosa; ella hablaba por teléfono y yo la seguía mirando sin ningún disimulo, estaba dispuesto a acercarme y conocerla, no me importaba si era rechazado, pero tenia que intentarlo. Cuando al fin soltó el teléfono, tome la taza de café que ya me habían servido, me pare y me acerque a su mesa, arrimé la silla que estaba al frente de ella, y me senté —; permiso —le dije sin quitar mi mirada de sus ojos —permiso, después que esta sentado —expreso con semblante severo, haciendo ademán de pararse y marcharse —no te vayas —, le dije tratando de ser convincente —le invito un café —agregue, tratando de ser amable —tengo dos opciones —dijo —; o me paro y me voy, o me quedo y usted se larga —le tengo otra opción —me apresure en decir —¿Cuál es? —Preguntó con voz desafiante —quédese, y me acompaña con el café…se lo ruego —, agregue sin ocultar mi ansiedad. —Accedo solo, por que su atrevimiento me divierte —dijo, cambiando el semblante —además dispongo de diez minutos, y los puedo perder con usted —agrego, con un dejo de indiferencia. —eso no sonó gentil, pero por ser usted lo soporto —, dije, mientras notaba que me miraba con interés.
A medida que hablaba con ella, me atraía mucho mas, era de aguda inteligencia, y tendría según mis cálculos, unos veinticinco años; eso sumado al hecho de ser soltera; detalle este, que me ocupe en averiguar durante la conversación; es la mujer perfecta —pensaba yo —, esta oportunidad no puedo perderla, tengo que invitarla a salir —; te invito a cenar mañana —dije. —no puedo —contesto de inmediato —su respuesta me dejo sin palabras, el mundo se me vino abajo, me estaba rechazando, y no era lo que esperaba… —mañana puede ser tarde y el día de hoy aun no termina —dijo, interrumpiendo mis pensamientos —; dame tu teléfono, que a las ocho de esta noche te voy a llamar. —termino diciendo —. Le di mi numero; le pedí el de ella, y me dijo que no, aclarando que era ella quien llamaría.
Ya en mi apartamento seguía pensando en esa mujer, tenia el teléfono en la mano, esperando que sonara, aunque todavía no era la hora. Mientras me bañaba y vestía, planeaba lo que iba a hacer; sabia que esa mujer era especial, es el tipo de mujer que se consigue quizás, una vez en la vida; hermosa, inteligente y decidida; no podía equivocarme, me sentía como si fuese la primera cita. Hice un plan; primero la llevaría a cenar, quizás algo italiano, luego, iríamos a un bar, en donde la conversación pudiese fluir con tranquilidad, con la sola compañía de algún solista que tocara una guitarra o un saxo. Decidí llevar las cosas con calma; esta noche no intentaría llevarla a la cama, esta es una mujer que puede ser para toda la vida, y no solo para una noche.
A las ocho y dos minutos sonó el teléfono, el numero en la pantalla me revelo que la llamada era desde un teléfono domestico, o uno publico —. Hola, ¿quien habla? —Conteste, tratando de no lucir ansioso —es la mujer que te gusto —, me dijo una voz calida al otro lado de la línea —te espero en el mismo café —dijo sin siquiera despedirse.
El corazón me latía con fuerza; el encuentro con esa mujer me emocionaba. En pocos minutos llegue al café, y para mi sorpresa, ya ella estaba allí, y al verme se paro de inmediato —, no te preocupes, ya pague la cuenta, vamos a otro sitio —dijo, mientras comenzaba a caminar con premura. —Esta bien —, dije, mientras le indicaba el camino a una trattoria que se encontraba cerca. — ¿A dónde vamos? —Pregunto con inquietud —allá —, dije señalando con la mano la pequeña trattoria. —No quiero ir allí, prefiero que vayamos a un restaurante japonés que quiero conocer… estoy segura que te va a gustar —dijo, abandonando un poco su tono seguro —esta bien, —dije —pero, ¿Cómo sabes que me va a gustar, si no lo has visitado? —El chef, es el mejor; lo conozco de otro restaurante —contesto, esta vez retomando su seguridad. —Entonces vamos allá —dije, mientras la guiaba a mi auto. Al sentarse a mi lado, la abertura de su falda me insinuó el interior de su muslo —; usted es una mujer deliciosamente bonita y atractiva —, dije mirándola a los ojos. —Eso me lo han dicho muchas veces, pero reconozco que tú sabes decirlo mejor —dijo, mientras me mostraba una sonrisa. Todo en esa mujer era especial; la quiero para mí, —pensaba, mientras recorríamos el camino hasta el restaurante.
Ya en el restaurante, y a sugerencia de la anfitriona, que hacia las veces de maître; decidimos tomar el salón tatami, que nos ofrecía una intimidad por demás oportuna. Comer con ella fue una experiencia fascinante, no dejamos de mirarnos, y casi antes de terminar con la tempura de vegetales, y la bandeja de sashimi, dimos también por zanjado el capitulo de la botella de sake; cosa que elevo nuestro animo a un nivel bienvenido por ambos; sin embargo yo estaba decidido a continuar con el plan, esta noche no la llevaría a la cama. —Vamos a bailar —le dije —. No —, respondió de inmediato —mejor llévame a la cama, y hazme el amor —dijo, al tiempo que sus manos atraían mi rostro al suyo, y nos besamos.
Escogimos un discreto hotel del centro, para nuestro encuentro; todo ocurrió como en una película con un guión perfecto, en la cual ella y yo éramos los protagonistas. Hicimos el amor hasta que amaneció, pero aun la luz del día que se colaba a través de las viejas cortinas, no pudo romper la noche que parecía continuar. Ya entrado el mediodía el sueño pareció vencerme, mas el roce de sus manos en mi rostro, hizo que abriera mis ojos, para encontrarme otra vez con ella. — ¿Qué haces ya vestida? —le dije, mientras me sentaba a la orilla de la cama —. Me voy, querido —dijo con dulzura —; yo te llevo, espérame —dije —no hace falta, yo tomo un taxi —contesto. —No te puedes ir así —, dije confundido —; quiero llevarte, ver que llegues bien, no se… quiero atenderte… además no se nada de ti, no tengo ni tu teléfono, ni tu dirección; solo se que te llamas Verónica, quiero saber mucho mas de ti, es mas, quiero ser parte de ti, y que tu seas parte de mi —detente —, me dijo —fuiste estupendo, me sentí bien contigo, pero… — ¿pero que? —dije, a modo de pregunta —. No me llamo Verónica —, contesto —soy casada, tengo dos hijos que están de viaje con mi esposo y llegan hoy en la tarde, no busco una relación con nadie, tengo un matrimonio feliz…; solo quería hacer el amor con alguien y te encontré a ti. —Me dio un beso en la mejilla, abrió la puerta y se fue.
Me quede sentado mirando la puerta, no dejaba de pensar en ella, no lamentaba que me hubiese engañado, lamentaba que fuese de otro, que no siguiese conmigo; al menos —pensaba —ella tenia mi teléfono, ojala algún día yo vuelva a ser parte de su plan.©

La Guapa De La Calle


En cualquier calle de cualquier barrio o urbanización, siempre hay una chica que suele ser la guapa de la calle, y si corremos con suerte puede ser nuestra vecina, y si tenemos un poco mas de suerte puede ser nuestra conquista.
Recuerdo que hace años la guapa de mi calle era, —no puedo decir su nombre— pero llamémosla Beatriz, ella era el tipo de muchacha voluptuosa con un trasero que paraba el trafico y una mirada que decía, “tómame soy tuya”, para ése entonces yo era muy chico y Beatriz era para mi un sueño, mas que un sueño; era un anhelo de piel, fui el típico adolescente enamorado de la mas popular y guapa de la calle, la chica que todos querían en su cama y yo la quería en mi vida, ella era el tipo de muchacha que mojaba su blusa para enseñar sus pechos, era la que usaba las faldas mas cortas y los escotes mas pronunciados, yo siempre tuve oportunidad de estar cerca de ella, mi amistad con su hermano menor me ayudaba en mis ganas de tenerla cerca, llegue a convertirme en el muchacho que le hacia los mandados, —pero como decirle que no a esos pechos que me apuntaban mientras me pedía que le comprara un chocolate o una chupeta. Javier era su novio y por supuesto mi mas grande enemigo, para ése entonces yo contaba catorce años, Beatriz diecisiete y Javier unos veinte, yo iba a verla todas las tardes con la excusa de visitar a su hermano, yo me daba cuenta que a ella le gustaba provocarme, siempre encontraba la forma de enseñarme algo que me turbara, a veces me pedía que viese una pequeña herida que se había hecho entre las piernas o que le diera un masaje en el cuello porque según ella le dolía, o me mostraba su ropa interior nueva y preguntaba si a mi me gustaba, la magia de esos momentos siempre se interrumpía cuando aparecía Javier en su visita diaria, en mi mente yo hacia planes para acabar con esa relación, imaginaba las situaciones mas absurdas para que ella se convenciese de que el no la quería, incluso llegue a decirle que el flirteaba con mi hermana, pero nada de eso funciono y ella siguió con Javier, y yo seguí visitándola todas las tardes hasta la hora en que el se presentaba.
un día, misteriosamente ella dejo de recibir visitas, sus padres la negaban, desde ése momento ni yo ni Javier pudimos verla mas, no sabíamos lo que pasaba, fueron muchos días, semanas, meses sin verla, Javier y yo nos hicimos amigos de tanto vernos en las tardes a la espera de nuestra Beatriz.
Pasaron casi ocho meses hasta el día en que toda la calle supo que paso con Beatriz, resulta que un día, ella en compañía de su padre, salio de casa, casi a empujones y en médio de los gritos histéricos de su progenitor y con la novedad de una enorme barriga que Beatriz antes no tenia, pasaron a mi lado y al lado de Javier sin saludarnos, todos los vecinos salieron y vimos entrar a padre e hija en la casa de Manolo el Portu que vendía pan en la calle, Manolo tenia como cincuenta años, era viudo y padre de hijos ya mayores, todos se imaginaron que uno de sus hijos era el responsable del crecido vientre de Beatriz, pero no resulto así, minutos después vimos a Manolo corriendo a montarse en su bicicleta de reparto mientras era perseguido por el padre de Beatriz.
De eso ya han pasado veinte años, ahora Manolito el hijo de Beatriz es el encargado de la panadería, el resto de sus hijos vive con ella en casa de sus padres, de Javier no supe mas nada, y tampoco se quien es la nueva guapa de la calle.©